Es una constante la situación de precariedad que padece el Ministerio de Educación que viene de muchos años atrás, pues los gobiernos de turno no se han preocupado en atender sus necesidades económicas como lo requiere. Más de alguna vez hubo intentos de atenderlas a nivel de Despacho, pero en las altas esferas de Gobierno no se les prestó atención.
Antes existía la Dirección General de Obras Públicas, con una unidad que se encargaba de estos trabajos, pero esta Dirección fue abolida para dar paso a otros sistemas, que no ha funcionado como las necesidades de tal Ministerio lo requiere, que son muchísimas, pues son a nivel nacional. Cuando se efectúan vistas a todos estos lugares se oprime el espíritu al ver la forma cómo los maestros se las tienen que arreglar y cómo los alumnos están sentados en el suelo de tierra. Los medios de comunicación dan cuenta, especialmente gráfica, de estas situaciones.
Recientemente se suprimió el pago por la inscripción de alumnos, pues éste tenía el agravante que cuando una mamá tenía que inscribir a varios hijos no tenía el dinero para ese pago, y entonces sólo uno de los hijos tenía oportunidad de estudiar. Ese dinero en algo ayudaba a cubrir esas necesidades, aunque no del todo. En otra ocasión, alumnos del Instituto Experimental de Educación de la Zona 18, me parece pues ya hace bastantes años, estuvieron fabricando mobiliario escolar con ayuda de maquinaria, por supuesto, y que bien los hacían.
Se trató asimismo de contratar fabricantes de este mobiliario y el Ministerio educativo sacó una licitación, con las especificaciones correspondientes, pero la mayoría hubo que rechazarlas pues los escritorios y las sillas estaban fabricadas no sólo sin la madera requerida, sino muy a la brava. No servía.
Pero entrando al acápite de esta butaca, también existió la Lotería Pro-alfabetización, que en mucho ayudaba a cubrir las necesidades de reparación de centros escolares y dotación del mencionado mobiliario. Sin embargo durante un Gobierno se suprimió, lo mismo que la Lotería Nacional, para dar paso exclusivo a la Lotería Santa Lucía, que cumple una función altamente humanitaria, y que afortunadamente aún existe. Hoy por hoy se encuentran loterías de muy diversas índole, hasta las de «marque tales números», que son abundantes. Entonces se me ocurre que el Ministerio de Educación Pública bien podía, por medio de sus técnicos, efectuar un estudio para rescatar esa lotería, que en bastante serviría para cubrir un buen porcentaje de los fondos que necesita.
En otro tema, relativo al uniforme escolar, en tiempos del mal recordado dictador Jorge Ubico, existía la Proveeduría escolar, a inmediaciones de donde está el diario Siglo XXI, allí se proporcionaba los útiles, que eran menos que ahora, lo mismo que la tela para los uniformes, que los hacían por cuenta de los padres de familia. La encargada de la Proveeduría, era doña Julia Quiñónez.
De manera que estos son unos apuntes, que estudiados, bien podrían ayudar en algo.