La ley SOPA y el derecho sin fronteras


juan-antonio-mazariegos

Hasta hace unos dí­as, de haberme mencionado la ley SOPA, simplemente habrí­a pensado en algún buen caldo y en alguien tratando de ponerle marco legal a su elaboración. Hoy la conocida como Stop Online Piracy Act (SOPA, por sus siglas en inglés), tiene a la Internet atravesando su primera huelga de brazos caí­dos y a muchos, alrededor del planeta, preguntándonos cuáles serán en el futuro los alcances de la tecnologí­a o para qué servirán las fronteras, las leyes o los Estados, si todos al final formaremos parte de la red y en él se discutirán leyes y delitos que pueden afectar a cualquier persona en el mundo, sin importar su situación geográfica, ni estar siquiera en el paí­s en donde la ley haya sido emitida.

Juan Antonio Mazariegos G.

 


La famosa ley, que todaví­a no lo es y que tiene a todo el mundo al tanto de ella, es hasta ahora un proyecto de ley que está siendo conocido por la Cámara de Representantes del Gobierno de Estados Unidos y que para convertirse en ley debe de pasar también por la aprobación del Senado y por un eventual veto del Presidente de ese paí­s, quien puede bloquearla de esa manera. Sin duda, algunas leyes que ha emitido en el pasado el Gobierno de Estados Unidos han tenido consecuencias y alcances mucho más allá de sus fronteras, sin embargo, no es, sino hasta ahora que podemos apreciar, con el proyecto de la ley SOPA, lo globalizado e interrelacionado que está el mundo gracias a la red, pues lo que suceda con la aprobación o no de la ley, determinará, según algunos, la forma en la que en el futuro se podrá utilizar la Internet, sin importar si somos ciudadanos o no de ese paí­s y si estamos o no bajo su legislación. Resulta sumamente difí­cil el encontrar hoy en Internet un artí­culo objetivo y no parcializado en cuanto a los beneficios  y/o defectos que pudiera tener la ley, de esa cuenta existen afirmaciones sobre la amenaza a la privacidad de los usuarios quienes, según los detractores de la ley, podrí­an ser vigilados por autoridades norteamericanas por simples sospechas de estar cometiendo actos de piraterí­a o bien también justificaciones a favor de la ley que indican que esta es, hasta ahora, el esfuerzo más firme para acabar con la piraterí­a en Internet. Cualquiera que sea el ángulo desde el que lo veamos, las posiciones divergentes han atraí­do hacia ellas a verdaderos gigantes de los medios de comunicación y de la red, así­, esta semana Google el gigantesco motor de búsqueda se vestí­a de luto en oposición a la ley, Wikipedia, en su edición en inglés,  cerraba el acceso a su base de datos y otros similares jugadores  del doble click contribuí­an a su manera a manifestarse en contra de la ley. Por su parte y no menos importantes en tamaño y recursos, las grandes compañí­as de música y pelí­culas, así­ como los gigantes de las publicaciones como Rupert Murdoch cerraban filas en apoyo a la iniciativa.  Con tamaño de contrincantes es difí­cil anticipar si la ley entrará en vigencia o no, lo que sí­ es seguro es que el mundo ya no será el mismo para ley, habrán caí­do fronteras y deberá de estudiarse en el futuro el gobierno y la legislación de la red.