La ley de Herodes


Gracias a Francisco Arredondo, Guatemala recordó una lección muy valiosa: participar en polí­tica es un derecho reservado para las aves de rapiña.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

En Guatemala, constantemente, se critica a las personas por no querer participar en polí­tica. Por su parte, el pueblo piensa que en polí­tica sólo participan los ladrones y los corruptos, y si alguien se precia de ser una buena persona, es preferible no participar en ella para «no ensuciarse».

Luego de que Arredondo (aprendiz de Nerón que querí­a incendiar a Guatemala) salió con el rabo entre las patas de la asamblea del PAN, los guatemaltecos recordamos que el poder sólo está predestinado para la gente que quiere vender su alma al diablo.

Arredondo no iba a ganar nunca; no ganó en la Gana ni siquiera porque quedó como candidato único. Sin embargo, su caso sirve de lección para recordar que aún sigue prevaleciendo la ley del más fuerte; que en polí­tica no se puede pestañear, ni descansar un momento, porque siempre hay otro más avorazado. Pero, para ser sinceros, no sólo en polí­tica es así­. El PAN vivió en estos dí­as el modelo de la corrupción del poder que se tiene en toda Guatemala, en todas sus relaciones sociales, el cual puede ser descrito de la siguiente forma:

Un grupo de personas crea un espacio para la relación interpersonal (como lo hicieran los fundadores del PAN). Cuando el proyecto es éxitos, las ratas de las alcantarillas se acercan (como Leonel López Rodas y Rubén Darí­o Morales), que ansí­an el poder, y desean poseer algo que no es de nadie. Luego, al sacar a los fundadores, empiezan a vender espacios a sus conocidos, amigos o al mejor postor.

El mundo de los listos, y darles dinero es de los tontos, y el ingenuo Arredondo (para no decirle algo más feo) creyó, y empezó a soltar billete, con tal de ganar espacios, lo cual es falso, ya que dentro del ejercicio del poder nunca hay espacios. El menor descuido es suficiente para sacar a los cándidos, para que las fieras, como el actual candidato del PAN se posicionen en el poder.

No hay por qué sorprendernos; en todos los partidos polí­ticos es igual. La diferencia en este caso es que Arredondo «chilló» ante la prensa nacional. Pero, en todos los niveles, en todos los espacios de la sociedad guatemalteca, el poder siempre está ejercido por las bestias, los espacios disponibles para los ingenuos que «saben cómo salir de la pobreza», sólo son trampas para bobos, para que suelten dinero. En Guatemala, en Centroamérica y en toda Latinoamérica, es la ley de Herodes: «O me chingas, o te jodes».

Arredondo: Una forma de chingar al PAN, es decir cuánto gastó usted en su campaña; seguramente ya rebasó el techo permitido por el TSE. (http://diarioparanoico.blogspot.com/)