No cabe duda que los jóvenes del siglo XXI tienen todo el espacio y medios para hacer de la práctica cívica una verdadera fortaleza para su futuro y el de sus hijos.
Carlos H. Aldana Villanueva, OCG
El civismo hoy en día, es un imperativo clave para la convivencia humana, sobre todo cuando vemos que la sociedad moderna se bate entre una serie de nuevos escenarios marcados por diversos actores propios del desarrollo de la humanidad. Estos actores pueden ser identificados por sus orígenes, diseño estructural, alcance e intereses que de una u otra manera impactan en esa gruesa capa humana que se llama juventud.
Secretario General Adjunto Organización Civica Guatemalteca OCG
Aunque por naturaleza, todas las épocas de la vida son maravillosas, si los que acariciamos el medio siglo, antes o después de él, nos recordamos de nuestros años mozos de juventud, podríamos fácilmente concluir dentro de un enfoque práctico, que ser joven ahora, resulta atrevido y a la vez de muchas oportunidades. Digo atrevido, por el cúmulo de vicisitudes que la juventud, independientemente de sus posibilidades materiales y humanas, hoy debe de enfrentar. También de oportunidades, porque Dios y el hombre con su creatividad han hecho posible que la evolución haya sido para mejorar y de ahí los inventos y adelantos que los menos jóvenes de hoy no tuvimos en su momento y que hoy nos ha obligado a recorrer cortas distancias a gran velocidad.
Las nuevas generaciones deben de enfrentar retos contra las drogas, las presiones de la competencia, la tentación de grupos, las presiones de la tecnología y los errores de sociedad política de hoy. Pero también dentro de ese gran menú de participación, se presentan oportunidades de poder interactuar, construir y fomentar el mejor método de convivir entre la sociedad a la que pertenecen. Si tan sólo dedicaran parte de los espacios libres de su diario vivir en actividades como: la lectura, el deporte, la familia, Internet, compartir con sus amigos, asistir a la iglesia y participar en grupos cívicos y/o foros harían ver su presencia y deseo de cambiar las cosas.
Vivir, es convivir como acuñaron los antiguos griegos. Guatemala y sus ciudadanos necesitan retomar esta filosofía práctica, pero hoy pareciera que las circunstancias del entorno mundial, regional y nacional limitan la libertad de poder ejercitarlo. Sin embargo, los jóvenes, en sus centros de enseñanza, en los clubes deportivos, en sus grupos asociativos y dentro de su rol familiar deben inspirarse lo suficiente para romper las tentaciones de la época y alejarse de toda esa práctica maléfica, para que al rayar las edades de la inspiración por el pasado, puedan decir con tranquilidad qué buena época la que nos tocó vivir y qué bien me siento porque a mis hijos les irá mejor. Continuará.