La juventud busca hacerse un espacio


Más educada que otras generaciones, familiarizada con las nuevas tecnologí­as de la información y protagonista del cambio cultural, la juventud iberoamericana busca desesperadamente hacerse un hueco en el mercado laboral.


Este colectivo, que agrupa a más de 150 millones de personas, el 28% de la población de la región, padece más que ningún otro los rigores del desempleo.

El mapa laboral de los jóvenes en América Latina y el Caribe indica que existen 17 millones de jóvenes con empleos no precarios, 31 millones con empleos precarios, 10 millones desempleados y 22 millones que no trabajan ni buscan empleo, según datos del informe sobre el Seminario Juventud y Desarrollo celebrado en San Salvador el pasado abril.

«El desempleo juvenil, casi el triple del existente en la población adulta, repercute en la pobreza y la exclusión de los jóvenes, deteriora el clima de convivencia y contribuye a la inestabilidad y a debilitar la democracia», dice el informe.

De entre los muchos desafí­os que enfrentan los jóvenes sobresalen la exclusión, sobre todo de colectivos jóvenes de afrodescendientes, indí­genas, minorí­as, jóvenes rurales, migrantes.

Asimismo, cabe resaltar, según el informe mencionado, la baja calidad de la educación y la desconexión entre el sistema educativo y el empleo y la falta de aprovechamiento de su creatividad y capacidad transformadora.

La violencia que generan y de la que son ví­ctimas es otro gran desafí­o para los gobiernos de los paí­ses iberoamericanos, que todaví­a tienen una asignatura pendiente: proporcionales más espacios que les permitan influir en las polí­ticas y decisiones que les afectan a ellos mismos.

En este encuentro de El Salvador, que lleva por lema «Juventud y Desarrollo», los mandatarios aprobarán un Plan Iberoamericano de Cooperación e Integración de la Juventud, que incluirá compromisos de todos los gobiernos en las áreas de especial relevancia para los jóvenes como son la educación, la sanidad, el empleo y la cultura, con programas e iniciativas concretos.

Dicho plan servirá de referencia para la elaboración de polí­ticas de juventud en todos los paí­ses, con el compromiso de que participen los jóvenes, que no haya discriminación y se fomente la interculturalidad y la igualdad de género.