En una sociedad siempre existen conflictos de todo tipo. Dentro de esa gama de conflictos están los que surgen cuando se incumple la ley. Son estos conflictos los que interesan al Derecho. Cuando una norma de cumplimiento obligatorio no es observada por los ciudadanos, entonces corresponde al Estado hacer uso de su poder coercitivo para que dicha norma sea cumplida, aun en contra de la voluntad del sujeto a quien va dirigida.
La función del juez en una sociedad es que cuando dos o más personas someten a su conocimiento determinado conflicto, éste como un tercero imparcial debe resolver con fundamento en la ley lo que corresponde. Para dar su repuesta el juez emite una resolución, que recibe el nombre de sentencia. Cuando dos personas someten al conocimiento del juez determinado conflicto, lo que están haciendo es formalizar su conflicto. Al momento de formalizar el conflicto, lo hacen puesto que no desean resolver dicha diferencia a través de otros medios, sino que precisamente a través del sistema de justicia.
Es importante entonces, que la justicia se imparta de conformidad con la ley, pero más importante aún que sea pronta y cumplida. Cuando los ciudadanos someten sus conflictos al sistema judicial y éste no resuelve de conformidad con la ley y en forma pronta, la sociedad deja de creer en este sistema, y entonces resuelve sus conflictos de otra manera. Cuando un ciudadano presenta una demanda y tardan de dos a tres meses para dictar la primera resolución, se pierde su expediente, no hay quien le atienda, se incurre constantemente en errores en las resoluciones, no se notifica en tiempo, se enferma el juez y no hay sustituto, etc., etc., el ciudadano deja de creer en el sistema de justicia.
Como abogado litigante me preocupa grandemente, que el sistema de justicia en Guatemala esté actualmente en una crisis semejante. Hoy en día existe un desorden en la administración de los expedientes judiciales, lo que hace incurrir en la demora judicial. Allí adentro los operadores del sistema de justicia no imaginan el «costo de litigio» que se tiene cuando un conflicto formalizado se tarda años en llegar a una solución final. Y ojo, que muchas veces la demora no es por las fases de los procesos, sino por la negligencia con que se tramitan los expedientes. Sé de colegas que a lo interno del Organismo Judicial en su función de jueces hacen lo que pueden para cumplir con la mayor diligencia en su trabajo, pero muchas veces es la gente que les rodea, tales como oficiales, notificadores, etc. (que no es adecuadamente seleccionada) y el sistema (que está saturado de disposiciones poco operativas) la que no les permite cumplir con lo que todos deseamos en Guatemala: «Una justicia pronta y cumplida».
Creo que es importante que se preste mucha más atención a este tema, y precisamente en plena campaña electoral, considero que ambos candidatos deben comprometerse con el pueblo de Guatemala a fortalecer el sistema de justicia. El tema de la justicia es de suma importancia, tal y como lo es la seguridad, la educación, la salud, etc. ¿O es que a propósito no se le pone ojo a este tema, porque conviene por estrategia mantenerla así? Mucho cuidado, porque cuando una sociedad no somete sus conflictos al sistema judicial, cada quien resolverá sus conflictos a su manera, y vaya que hay muchas formas de resolverlos!!!!