La inflación y la economía popular


Edgar-Balsells

En el medio el tema inflacionario se aborda principalmente por analistas financieros y bancarios a quienes les interesa que el gran indicador global, no se desborde de la meta monetaria que se plantea el Banco de Guatemala.

Edgar Balsells


Y es que, al igual que lo que ocurre con el Superintendente de Impuestos, que mantiene su chance sí y sólo sí recauda la cantidad pactada de común acuerdo con el Presidente de la República, al Presidente del Banco de Guatemala se le paga por mantener a raya el índice inflacionario global, por la vía de unos poquísimos, y hasta cierto punto inefectivos, instrumentos monetarios que, a veces sólo sirven para echarle más leña al fuego.

Muy pocos tanques de pensamiento le ponen cabeza al asunto de la pérdida del poder adquisitivo del Quetzal, y mientras tanto la economía popular, urbana y rural, viene mostrando síntomas preocupantes. Veamos por qué.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística –INE–, en la denominada Canasta Básica Vital –CBV–, el peso de los alimentos es cercano a un 30 por ciento del total de bienes identificados para su medición. Ello corresponde a consumidores principalmente urbanos que gastan buena parte de su ingreso en tiendas y mercados de las ciudades intermedias del país, principalmente cabeceras departamentales.

En investigaciones recientes en las que me ha tocado la suerte de participar, vinculadas con el tema del poder adquisitivo del Quetzal, el consumo y los salarios en actividades agrícolas y rurales, hemos detectado que la gente gasta cerca de un 70 por ciento de su ingreso en alimentos de primera necesidad.

Miremos entonces cuán engañoso es el indicador global: mientras que se reporta una inflación acumulada del 2.71 por ciento, al mes de julio del presente, tan sólo el maíz, la cebolla y el diesel han reportado alzas mayores al 5 por ciento. Ello quiere decir que a final de año llegarán a una inflación de dos dígitos muy seguramente.

Preocupante a todas luces es el tema del maíz, siendo que ya el Ministro de Agricultura anticipó una crisis de granos básicos, derivada de una caída de la oferta, tanto en los Estados Unidos como en nuestro país. Y si a ello le añadimos el incremento de la desnutrición, sobretodo en niños, podemos darnos cuenta que el tema debiera ameritar mayor preocupación por parte de entes como la propia Procuraduría de los Derechos Humanos, y su área de trabajo vinculado a la protección al consumidor y los Derechos Económicos y Sociales.

Las expectativas de impacto de un menor poder adquisitivo del Quetzal para los próximos meses son preocupantes, dada la escasa fuerza de la protección al consumidor en el medio, siendo que se anticipan alzas en el pan, en los huevos, en las harinas, en el precio del dólar, y se han dado ya en los combustibles, sujetos a fuerte especulación internacional.

Actualmente, el costo de la Canasta Básica Vital asciende a Q4 mil 682, mientras que el costo de la Canasta Básica Alimentaria es de Q2 mil 565; es decir que los alimentos se vienen comiendo el ingreso del guatemalteco, tema éste que en el medio rural es más dramático, en virtud de que las familias se van corriendo a una dieta inferior, y se dejan de cubrir otros gastos básicos como lo es la vivienda digna, el vestuario, la educación y la salud.