La Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, guiada por el contenido de varios de los artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; teniendo también en cuenta la Declaración y Programa de Acción de Viena, convencida que la existencia de un poder judicial independiente e imparcial y la independencia de los abogados son una condición esencial para proteger los derechos humanos y garantizar que no haya discriminación en la administración de justicia, en base a las resoluciones de 1994, 1995 decidió patrocinar la existencia de un Relator Especial Sobre la Independencia de los Magistrados y Abogados.
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En la última semana del mes de enero de este año, se produjo la visita a nuestro país de Leandro Despouy, actual Relator de Naciones Unidas para la Independencia de Jueces y Abogados. Â Se entrevistó con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con el presidente en funciones de la Corte Suprema de Justicia, Eliú Higueros, con diferentes organizaciones y grupos de la sociedad civil. Concluyó su visita con una reunión con el presidente de la República, ílvaro Colom.
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Interesante hubiera sido que dentro de su programa hubiera habido la oportunidad de un foro en el Colegio de Abogados o en la Procuraduría de Derechos Humanos en donde poder conversar y señalarle al señor relator diferentes aspectos de quienes han vivido en carne propia el proceso y desarrollo de la justicia en nuestro país.
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En Guatemala los jueces -en muchos casos- son presionados, son agredidos para que inclinen la balanza de la justicia en una u otra forma. La pregunta que sin duda alguna se hubiera dado en un foro, habría sido la de señalar a varios actores.
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No se puede negar que en Guatemala existen personas en algunos medios que son juez, jurado y defensor, según las circunstancias, que sin respetar el debido proceso, la presunción de inocencia, públicamente y sin ningún empacho condenan a quien la cúpula económica o los dueños de la empresa deciden condenar.
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Si hablamos de la independencia de los abogados, en nuestro país cabe hacerse la pregunta si esa independencia existe o si por el contrario existen algunas personas que como Fausto, a cambio de su apariencia y de su posición, han entregado su alma.
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Aunque el tiempo fue escaso, hubiese sido el ideal que el Relator se reuniera con personas a las que la prensa llama casos de alto impacto o personas a las que se ha sindicado públicamente como culpables sin que bajo ningún concepto lo sean, ejemplo el reciente caso del arquitecto Víctor Arias, a quien los que lo conocen han pedido públicamente que no se le condene improcedentemente y que la cobertura sea imparcial y balanceada. De esta manera, el Relator habría recibido información de todos los ángulos y hubiera comprobado que en nuestro país -sin duda alguna- es necesaria una mayor relatoría para que los derechos humanos de todos los guatemaltecos sean respetados y que a los jueces y a todos los miembros del Organismo Judicial se les garantice libertad como juzgadores y operadores de la justicia, que nadie los presione o influya y de esa forma en nuestro país se aplique justicia ecuánime y adecuadamente la ley.