La increí­ble subida de precios en los supermercados


Los dos últimos meses fueron de sorpresa y desagrado para miles de miles de compradores en los distintos supermercados que funcionan en el paí­s; la razón principal es que los precios de los artí­culos tuvieron un desmedido aumento.

Fernando Mollinedo

Es cierto que los movimientos fluctuantes de la economí­a mundial inciden de manera directa en la economí­a guatemalteca, lo que obliga en determinados casos, a los importadores a variar el precio de los artí­culos que venden a los comerciantes; pero… no es el caso que el aumento se traslade de manera desproporcionada al consumidor final.

De forma usual, los comerciantes guatemaltecos y extranjeros que viven de dicha actividad en este paí­s, se aprovechan cuando se trata de aumentar precios, se justifican de las especulaciones internacionales del petróleo, de la subida de costes en el precio de los fletes nacionales e internacionales y de cuanto argumento tengan a la mano para justificar la subida de precios en los artí­culos que venden.

No soy iluso, pero creo que por honradez, dignidad y decoro, los comerciantes deberí­an ser mesurados cuando le trasladan el aumento sufrido por ellos a los consumidores finales; de lo contrario, están actuando como unos verdaderos asaltantes sin miramiento alguno y sin el control de las autoridades gubernamentales.

El presente artí­culo nos permite considerar la acción humana de los propietarios de comercios, y la voracidad de las empresas internacionales que atornillan el bolsillo de los consumidores; no hay ley en Guatemala que les pueda impedir ese tipo de conductas inhumanas e ilegales.

El poder adquisitivo de la población ha mermado, las fuentes de trabajo son escasas, las deportaciones siguen su curso, lo que significa en pocas palabras que muchí­simos miles de miles de personas hayan variado de forma abrupta su dieta alimentaria, pues ya no les alcanza el dinero que ganan para comprar su mí­nimum vital.

Guatemala se encamina a pasos agigantados hacia una calidad de vida negativa; me refiero a los estratos económicos medio altos, medio y medio bajo; la frustración, cólera y sorpresa se observan en el rostro de los compradores; al mismo tiempo, el rictus de resignación al no poder adquirir lo necesario.

Con el respeto del caso, pregunto a las autoridades del Ministerio de Economí­a, ¿qué se está haciendo para ejercer un verdadero control de precios? ¿Existe forma alguna para que los inspectores de economí­a no se dejen sobornar «por unos dólares más»? Las expectativas del pueblo con el inicio de este Gobierno socialdemócrata fueron buenas; ahora le toca de manera urgente al Ministerio de Economí­a implementar medidas que de verdad ayuden al consumidor y que controlen a los usureros del pueblo.