La importancia del Procurador de los Derechos Humanos (1 de 2)


Jorge_MARIO_Andrino

Durante más de 4 años tuve el privilegio de trabajar para la institución del Procurador de los Derechos Humanos (1993-1997), tiempo durante el cual me pude percatar de la importancia de esta noble Institución, inspirada por las figuras del Defensor del Pueblo español y el Ombudsman sueco, figuras que hoy han evolucionado tanto que identificar el avance en nuestro país es sumamente difícil, además de que las realidades de dichos países y la de Guatemala son tan distantes en materia de violaciones de derechos humanos.

Jorge Mario Andrino Grotewold

 


Pero es innegable que el avance en materia de derechos humanos en nuestro país ha sido relevante, luego de una etapa posguerra y de dictadura, retornar a una era democrática y mantenerla por más de 25 años es todo un mérito, amén a otros avances en materia de libertades y de la determinación de establecer la responsabilidad del Estado y sus autoridades por las acciones u omisiones que se realicen en materia del no respeto de los derechos humanos.  Guatemala también ha logrado alcanzar un desarrollo pleno a nivel normativo de estos derechos,  mediante su inclusión en la Constitución Política de la República, y en materia de ratificación de Tratados Internacionales, también ha sido puntual y favorable para incorporarlos al ordenamiento jurídico guatemalteco.  Pero tener avances y un buen respaldo jurídico no refiere necesariamente a que el país tenga un nivel de cumplimiento de estas libertades. Al contrario, comprometen aun más a que se pueda alcanzar su cumplimiento y que existan garantías de toda índole en el proceso de búsqueda de bienestar y paz social.

La Institución del Procurador de los Derechos Humanos en Guatemala debe alcanzar un gran nivel de desenvolvimiento con la sociedad y la población, tanto en áreas rurales como urbanas, que permita que cada uno de las y los guatemaltecos podamos contar con una oficina que respalde las quejas, denuncias y violaciones notorias de los derechos humanos, abriendo espacios públicos, políticos y sociales para promover el respeto de estas garantías fundamentales e inclusive que se convierta en defensor de las víctimas de las violaciones ejercidas por las autoridades.  Los grupos sociales organizados, sindicatos, defensores de derechos humanos, académicos sociales, representantes campesinos, comunicadores sociales, líderes políticos de oposición y en general cualquier otro gremio de incidencia nacional, necesariamente debe contar con el apoyo del denominado Magistrado de Conciencia, pero no para que reprenda moralmente a presuntos violadores de derechos humanos, sino para que sea el interlocutor de la investigación y juzgamiento de los responsables de las violaciones, y ante las circunstancias de conflictos nacionales, que sirva de catalizador para evitar agudizar las problemas sociales de cualquier tipo, encauzando la negociación para prevenir las acciones que motiven violaciones de derechos humanos o en su caso, poder lograr que las autoridades restituyan los derechos conculcados.

Ese rol, que la propia Constitución le otorga, conjuntamente con otra serie de leyes ordinarias, ha sido cuestionado en los últimos meses, especialmente en cuanto a la pretendida reelección del actual Procurador de los Derechos Humanos, quien llegó a ese cargo gracias al apoyo de numerosos grupos sociales que hace 10 años le dieron su respaldo de incidencia pública, y con ello lograron que el Congreso de la República lo eligiera para dicho cargo.  Y es que los problemas del país y las necesidades tan ingentes de la población requieren que el Procurador se convierta en un agente activo de Guatemala, que promueva, denuncie, gestione, motive, investigue, siga procesos y literalmente, se eche al hombro al país, no para desgastar la figura del Estado, sino al contrario, para poner en relevancia que los funcionarios y empleados públicos están obligados a trabajar para alcanzar ese respeto y resguardo de los derechos de la población.  En una segunda entrega, puntualizaré sobre las ideas, procesos y acciones que se conocen en el ya iniciado proceso de elección de esta figura nacional, a quienes muchos quisiéramos ver como la gran esperanza para representar la cultura de respeto de los derechos humanos en el país.