La importancia del lenguaje (II de II)


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La semana pasada hablamos de las personas que pertenecen a “los datos” que como consecuencia afectan al lenguaje de los fetos y los bebés. Todo depende de los estímulos que tengan de las personas más cercanas.

¿Han visto ustedes la diferencia de un cerebro sin mayores estímulos y otro con bastantes?

Raymond J. Wennier


Visualicen un árbol que ha nacido de una semilla tirada por el viento y al que se ha pegado el  “matapalo”, bejuco que va matando las hojas verdes y eventualmente dejando pocas ramas, en comparación a un árbol que ha tenido tierra fértil y abonada desde su germinación, que es frondoso, bonito a la vista y tiene un futuro de larga vida y que también da “hijos” para reproducirse. Pues así es el cerebro de un bebé y de un niño, sin estímulo desde el vientre, comparémoslo con el primer árbol,  y estimulado, será como el segundo árbol. El resultado para el niño no estimulado de desde menos nueve meses hasta los cuatro años de edad, será su dificultad para trabajar en la educación formal.

¿Cómo hacemos para ayudar a los niños de “los datos” a tener las mismas ventajas de los otros similares al árbol frondoso? Si queremos que los niños tengan un vocabulario amplio, tienen que escuchar a los padres y a otras personas significantes para ellos en su entorno, hablar con un vocabulario amplio, rico, no vulgar.

Múltiples autores han calculado que un niño sin los estímulos verbales en los primeros años llegan a la escuela con un déficit de millones de palabras escuchadas, en comparación a los niños que han sido estimulados mediante un vocabulario amplio y rico.

He abogado porque la educación sea multi-sensorial en la escuela; digo lo mismo para los bebés y los niños de menos nueve meses a los 4 años de edad.

Los adultos tenemos que hablar directamente a los bebés. Doy algunos ejemplos de lo que se puede hacer en los primeros meses y años de vida. Todo lo que se haga y diga contribuye a conectar el cerebro de los pequeños para pensar, sentir, moverse y en general aprender. Además, antes de aprender algo, hay necesidad de tener un estado emocional receptivo.

Para que el sentido de la vista se desarrolle normalmente, tienen que ser parte de su ambiente el ver el rostro sonriente del “ser significante”, los árboles mecidos por el viento, los diseños de su ropa o un perro saltando. Mientras los ven, la persona le habla directamente y le explica lo que está viendo.

El tacto es fundamental para los bebés. Ser cargados y acariciados es de gran importancia para su desarrollo cerebral. Cuando los padres o los cuidadores tocan a los recién nacidos, ellos aprenden que son amados y deseados. Además, si son bebés con necesidades especiales, podrán mejorar su crecimiento más rápido recibiendo esos “mensajes frecuentes” de amor. Cada vez que se hace un movimiento con los bebés hay que explicarles lo que se está haciendo; así relacionan el movimiento al lenguaje. Un ejemplo es “te estoy acariciando tus piernas y ahora los brazos”

Los niños adquieren el lenguaje con las personas que les hablan y escuchan las respuestas de los bebés y niños pequeños. Al hablarles a los bebés, ellos se inician en el mundo de hablar y escuchar.

Lo anterior es lo ideal. ¿Cómo hacemos para enseñar a las personas de “los datos” para que logren hacerlo con sus hijos y que estos tengan los mismos estímulos y ventajas que otros más afortunados?

No tengo todas las respuestas, sin embargo, sé que hay que hacerlo si queremos una sociedad educada y productiva.

¿Dónde y cómo se organizan las escuelas de padres?