La importancia de una educación inicial II de II


Raymond J. Wennier

La semana pasada hablé acerca del grupo de padres de familia que saben que es importante que sus hijos tengan las experiencias de una educación inicial y que están en el grupo con un estatus económico social que les permite pagar por los servicios a sus hijos de cero a cuatro años de edad. En Prensa Libre del 1 de diciembre, está la noticia de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que decí­a: «13 millones de personas más caerán bajo el nivel de pobreza en América Latina a finales de 2010. Unos 189 millones de latinoamericanos viven en la pobreza, unos 34% de unos 550 millones…» Menciono esta noticia porque seguramente va a afectar a Guatemala en alguna forma y es importante seguir anotando las razones atrás de por qué debemos proveer una oportunidad a todos los niños de cero a cuatro años de edad a tener la educación inicial en este siglo en un mundo globalizado y digitalizado, en especial aquellos niños cuyos padres están comprendidos entre los que la OCDE dice caerán bajo el nivel de pobreza. Un gran número de niños, la gran mayorí­a, inicia con desventaja su aprendizaje y tenemos que empezar a disminuir ésta para poder trabajar los nuevos retos. ¿Cuáles son los factores de riesgo que hay que ver en los niños que vienen de familias con un estatus económico-social bajo?: 1. Las áreas demográficas. 2. Los ingresos diarios o mensuales. 3. Etnia. 4. Alfabeto o analfabeto; las áreas indí­genas, en especial las mujeres cuyos porcentajes negativos siempre son altos. 5. Los niños con capacidades especiales. A mayor número de factores de riesgo que una persona o grupo tenga, menores son las habilidades que posea para estar listos a entrar en una educación formal. Eso significa que en comparación a otros niños, ellos inician sus años escolares con una brecha de rendimiento. Los niños de padres trabajadores en el campo, que han tenido la oportunidad de asistir a los «Hogares Comunitarios» que pertenecen a la SOSEP, precisamente tienen esa oportunidad de convivir en un ambiente familiar con otros diez o más niños al cuidado de una «Madre Cuidadora», seleccionada por la comunidad, entrenada y capacitada por psicólogos, trabajadores sociales y maestros para que los niños reciban la educación adecuada que realmente es preparatoria a entrar a la educación formal. Este programa deberí­a ser tomado muy en serio y ampliado para que todos los niños de padres de un SES bajo, tengan acceso a esa oportunidad. Ojo Mineduc y Mifaprogresa. Existe una correlación entre las familias de un SES bajo con varios de los factores de riesgo y problemas de aprendizaje en las escuelas. Eventualmente esa es parte de las causas de la repetición y de la deserción en los primeros grados de primaria. Niños con los factores de riesgo múltiples, probablemente han tenido poca oportunidad de estar en contacto con libros, con el desarrollo del lenguaje al escuchar a adultos conversar o a escuchar la lectura de cuentos que se les leen a ellos y a otras actividades que proveen una base sólida para lograr exitosamente el aprendizaje de la lectura cuando llegan a la edad de iniciar ese aprendizaje en la educación formal. Es vital entonces, que la educación inicial se dedique a la formación del vocabulario en los niños del grupo con múltiples factores de riesgo. ¿Cómo? La formación de cí­rculos de lectura, en grupos pequeños, en barrios de la comunidad, donde las mamás se reúnen para leer a sus hijos, les enseñan y explican dibujos a sus hijos e interactúan ellas y sus niños con otras madres y otros niños y aprenden mediante el juego compartido. Luego, dependiendo de la edad, podrán reconocer letras, identificar sonidos iniciales de las palabras, identificar colores, podrán contar números, escribir su nombre y practicar la motricidad gruesa que estará mejor que la fina seguramente. La acumulación de las palabras escuchadas y habladas en los «cí­rculos de lectura», en comparación a tener nada, será de millones de palabras y ésta y las otras experiencias que los niños adquieran, serán las claves que les proveerán los conocimientos previos, vitales para desarrollar los conceptos y el vocabulario necesarios que a los niños de las comunidades con un SES bajo les hacen falta. Léase bien, no son las habilidades de aprender las que les faltan. Si somos serios en cerrar la brecha del rendimiento, no podemos esperar que los niños entren a Preprimaria sin previamente haber sido expuestos a los conocimientos básicos para un niño de cero a cuatro años de edad, al vocabulario esencial en juego, lectura, hablado, estimulación temprana para un niño de su edad, habilidades manuales gruesa y fina y sobre todo ayudarle a desarrollar su disposición para el aprendizaje. Estas son razones atrás de la importancia de una educación inicial para que todos los niños inicien su escolaridad con ventaja. ¿Cerramos la brecha?

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