La ilícita mancomunidad metropolitana


Edgar-Balsells

El abogado y profesor mexicano Jaime Hugo Talancón, en su libro “Las Crisis del Estado”, nos advierte que para asumir la democracia, es necesario un cambio profundo de la cultura política, así como la formación gradual de las instituciones del gobierno democrático: “es indiscutible que la permanencia de las oligarquías, o las élites en el poder, se opone a los ideales democráticos”, asevera de forma tajante el jurista connotado.

Edgar Balsells


Y es que mientras la presencia de un poder invisible corrompe la democracia -añade-, la existencia de grupos de poder que se alternan mediante elecciones libres permanece, por lo menos hasta ahora, como la única forma en que la democracia ha encontrado su realización concreta.

Debemos entonces estudiar a la “clase política” y especialmente la que se ha venido consolidando con la nueva Constitución Política y con las reformas constitucionales que se llevaron a cabo luego de la pretendida “depuración del Congreso”, que se impulsó en los tiempos de Ramiro De León, y que llevaron a la continuada reelección edilicia.

Y todo ello a propósito de que luego de los escándalos del alcalde Vivar, de La Antigua Guatemala, estalló en los medios la persecución penal a las redes de corrupción del alcalde Medrano en Chinautla, que nos muestran que los alcaldes metropolitanos tienen toda una Mancomunidad de facto de intereses ocultos y negocios, que impulsan su acumulación de capital y los encumbra ya como parte importante de las élites políticas y económicas.

A este respecto, la nota más reciente de los medios es el procesamiento, por parte del Ministerio Público, de Miguel Ángel García, exalcalde de Villa Canales, quien queda ligado por lavado de dinero, peculado y asociación ilícita, junto con seis socios, incluyendo al exalcalde de San Miguel Petapa, Rafael González Rosales.

Lo más bizarro de todo esto es la participación de esposas, hijos e hijas y parientes políticos, cuyo nudo Giordano se localiza en Chinautla con el clan de los Medrano -Osorio, que actúa con toda una mentalidad siciliana- tropical, cuyas dimensiones macroeconómicas son, tal vez, una fuente de advertencia de las más importantes calificadoras de riesgo del mundo, sobre el modelo de crecimiento chapín.

Pero aquí no para la historia, pues tan sólo con este último proceso, los investigadores del Ministerio Público están entrecortando la telaraña de transacciones mercantiles entre las municipalidades metropolitanas de: Chinautla, San Miguel Petapa, Villa Canales, Fraijanes y San José del Golfo.

El tema de Fraijanes es digno de comentar pues se trata del territorio en donde se ubican hoy en día las casas más encopetadas de la metrópoli, con lotificadoras como “Sausalito” que nada tienen que envidiar a las mansiones californianas hollywoodenses.
No se trata entonces de alcaldes de asentamientos pobres uniéndose entre sí, sino de toda una red de relaciones metropolitanas, en donde los poderes centrales y las inteligencias especializadas en urbanismo muy poco han dicho, para reafirmar la urgencia de repensar la cuestión urbana, desde la perspectiva político-institucional, que es la fuente de todos los males.

Y lo más preocupante es que, en el horizonte no se vislumbra un liderazgo integralista, vivificador y progresista, como ha sucedido en el Distrito Federal, Bogotá e incluso en San Salvador.