La historia está escrita…  pero hay que descubrirla Licenciado Ricardo Gatica Trejo.


Me senté frente a él… me pareció más severo que como me  lo habí­an descrito, pero al avanzar la plática, descubrí­ que su apariencia solo era eso, apariencia, pues  esa cara seria y semblante severo, escondí­a un hombre culto, platicador,  con grandes  rasgos de historiador y con pasión por el periodismo.

Edith González

Don  Oscar es el punto intermedio entre don Clemente y Oscar Clemente Marroquí­n. Los tres iconos del periodismo guatemalteco y quienes  le dieron forma a un periodismo de denuncia, de presencia y de guatemalidad.

Pocas veces pude tratar a don Oscar. En mi calidad de columnista del DIARIO LA HORA, le consulte sobre algunos rasgos de la historia y siempre  aún con sus prisas  diarias, me dio el  consejo a  tiempo.

Hablamos de David  Vela, de Guatemala, de los polí­ticos de los libros de su padre, de quien  alguna vez me obsequió un ejemplar y por sobre todo, del periodismo guatemalteco.

 Fundador de la Hora Dominical, que en su momento hizo historia y  del Diario Impacto, uno de los primeros periódicos guatemaltecos que se abrió  paso en la provincia.

Creó en Diario La Hora, un suplemento cultura, que dio abrigo a escritores, poetas e intelectuales. Don Oscar fue  en verdad un creador del periodismo. Rosauro Carmí­n, era el seudónimo que usaba don Oscar para escribir sobre la cultura

HASTA PRONTO MAESTRO, dice el titular de LA HORA de ayer. Y es que por las redacciones de Impacto, La Hora Dominical, La Hora y los suplementos  culturales, pasaron docenas de periodistas que recibieron la palabra directa, el consejo sano y la vertiente del periodismo de Don Oscar.

A los 86 años nos ha dejado, ha pasado a formar parte de los de avanzada.

A los que continuamos aquí­ nos ha dejado  un cúmulo de conocimientos, de experiencias, de acciones y actitudes, que fueron vitales para formar las corrientes nuevas del periodismo guatemalteco.

Y es que el periodismo que hoy practica  La Hora, es aquel periodismo de fortaleza, con la certeza  que no obedece a las agendas económicas externas.

Fue don Oscar parte de una generación de periodistas que vive el final de la dictadura ubiquista y entra en el proceso de la democracia  y durante los siguientes años a pulso, con esfuerzo diario se ganó su lugar en el periodismo, y en la historia de Guatemala.

Se suman en estas letras, la Red de Cronistas de Guatemala, que en el pasado, siempre encontró alero en las páginas del suplemento cultural de Don Oscar, o Rosauro Carmí­n.

En estos momentos, de dolor, me permito pedirle  a la familia Marroquí­n Godoy, fortaleza y quiero recordarles que no se muere sino se olvida…