Me senté frente a él… me pareció más severo que como me  lo habían descrito, pero al avanzar la plática, descubrí que su apariencia solo era eso, apariencia, pues  esa cara seria y semblante severo, escondía un hombre culto, platicador,  con grandes rasgos de historiador y con pasión por el periodismo.
Don Oscar es el punto intermedio entre don Clemente y Oscar Clemente Marroquín. Los tres iconos del periodismo guatemalteco y quienes le dieron forma a un periodismo de denuncia, de presencia y de guatemalidad.
Pocas veces pude tratar a don Oscar. En mi calidad de columnista del DIARIO LA HORA, le consulte sobre algunos rasgos de la historia y siempre aún con sus prisas  diarias, me dio el  consejo a tiempo.
Hablamos de David  Vela, de Guatemala, de los políticos de los libros de su padre, de quien  alguna vez me obsequió un ejemplar y por sobre todo, del periodismo guatemalteco.
 Fundador de la Hora Dominical, que en su momento hizo historia y  del Diario Impacto, uno de los primeros periódicos guatemaltecos que se abrió  paso en la provincia.
Creó en Diario La Hora, un suplemento cultura, que dio abrigo a escritores, poetas e intelectuales. Don Oscar fue  en verdad un creador del periodismo. Rosauro Carmín, era el seudónimo que usaba don Oscar para escribir sobre la cultura
HASTA PRONTO MAESTRO, dice el titular de LA HORA de ayer. Y es que por las redacciones de Impacto, La Hora Dominical, La Hora y los suplementos  culturales, pasaron docenas de periodistas que recibieron la palabra directa, el consejo sano y la vertiente del periodismo de Don Oscar.
A los 86 años nos ha dejado, ha pasado a formar parte de los de avanzada.
A los que continuamos aquí nos ha dejado  un cúmulo de conocimientos, de experiencias, de acciones y actitudes, que fueron vitales para formar las corrientes nuevas del periodismo guatemalteco.
Y es que el periodismo que hoy practica La Hora, es aquel periodismo de fortaleza, con la certeza  que no obedece a las agendas económicas externas.
Fue don Oscar parte de una generación de periodistas que vive el final de la dictadura ubiquista y entra en el proceso de la democracia y durante los siguientes años a pulso, con esfuerzo diario se ganó su lugar en el periodismo, y en la historia de Guatemala.
Se suman en estas letras, la Red de Cronistas de Guatemala, que en el pasado, siempre encontró alero en las páginas del suplemento cultural de Don Oscar, o Rosauro Carmín.
En estos momentos, de dolor, me permito pedirle  a la familia Marroquín Godoy, fortaleza y quiero recordarles que no se muere sino se olvida…