La grandeza no tiene tamaño


RODRíGUEZ, Antonio Orlando.

Antonio Orlando Rodrí­guez, ganador del premio Alfaguara de este año, con su novela «Chiquita», se encuentra en el paí­s para presentar esta obra.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Este acto ocurrirá hoy por la noche en el Centro Cultural de España de Cuatro Grados Norte a las 18:30 horas; mañana, de 17:00 a 19:00 horas, estará firmando autógrafos en Artemis Edinter de Galerí­as Miraflores.

El premio

El anuncio del Premio Alfaguara de cada año, se ha convertido en uno de los más esperados en el mundo de la literatura. Ganar este galardón, significa que la novela será publicada en todos los paí­ses de habla hispana, por lo que el autor recibe una fuerte dosis de alcance de lectores.

Por ello, el Premio Alfaguara es, tal vez, el premio anual a la novela inédita más prestigioso de las letras hispanohablantes.

El ganador recibe una dotación de 175 mil dólares, una escultura del artista español Martí­n Chirino y la publicación simultánea en toda la región.

Para este año, el jurado estuvo formado por íngeles González-Sinde, Juan González (quien contó con voz, mas no con voto), Ray Loriga, Guillermo Martí­nez y Jorge Volpi, quienes fueron presididos por el escritor nicaragí¼ense Sergio Ramí­rez Mercado.

Según el acta del jurado, se presentaron al Premio Alfaguara de Novela 2008, 511 novelas. Como primer paso, se hizo una extensa depuración, de las cuales sólo fueron seleccionadas siete.

De éstas, el jurado seleccionó, en forma unánime, a «Chiquita» de Antonio Orlando Rodrí­guez, quien lúdicamente se habí­a inscrito con el pseudónimo Lemuel Gulliver.

Según el acta del Jurado, «Chiquita» narra con «una notable gracia narrativa y una imaginación sin descanso, que despliega, como una inmensa partitura de ejecución precisa, la época y la vida de un personaje extraordinario, la liliputiense cubana Espiridiona Cenda, bailarina y cantante de los teatros de variedades de principios del siglo XX, llamada en su vida artí­stica «la muñeca viviente». La novela concebida como una autobiografí­a dictada en la vejez a un periodista que trata de cotejar la verdad y exageración de cada peripecia, avanza desde la infancia de Chiquita en la Cuba del esclavismo y la colonia a su salto, en la primera juventud, a los escenarios más importantes de Estados Unidos y Europa, con el trasfondo a la distancia de la guerra de los mambises por la independencia y las intrigas diplomáticas que envuelven a la protagonista», revela el acta del jurado.

Es por ello, que el jurado observó ese juego que habí­a entre la gran estrella que aparentó ser Chiquita, con las sombras de la decadencia, las decepciones amorosas, el mundo de los «fenómenos» circenses que poco a poco fueron empujados hacia las ferias, y el drama interno de una artista que no quiere resignarse a ser exhibida como un ejemplar anormal de la humanidad.

«Una novela ambiciosa que reconstruye la época de máximo esplendor de los teatros de variedades, y logra traer otra vez a la vida, en todo su genio, su crueldad y su encanto, a un personaje inolvidable», concluye el acta del jurado.

Chiquita

La obra trata sobre Espiridiona Cenda, una joven cubana de sólo veintiséis pulgadas (66 centí­metros) de estatura; a finales del siglo XIX, llega a Nueva York con el deseo de triunfar como bailarina y cantante.

Según el autor, esta es una biografí­a imaginaria de un personaje real, el cual se tomó la libertad de recrear; imaginó las ilimitadas aventuras y desventuras de Chiquita, una mujer seductora e independiente que llegó a convertirse en una de las celebridades mejor pagadas de los teatros del vodevil y las ferias de su tiempo.

En uno de los anexos del libro, incluye algunas fotografí­as reales de Cenda, para probar su veracidad, además de otorgarle un encanto adicional al libro; una de estas fotografí­as, fue utilizada para ilustrar la portada.

Según la contraportada del libro, esta novela es elegante, humorí­stica y llena de peripecias; está recreada en un ambicioso fresco de una época pródiga en transformaciones sociales y milagros tecnológicos, en que las potencias se disputaban territorios, las cofradí­as secretas no habí­an perdido la esperanza de convertir el mundo en una gran Arcadia y las «curiosidades humanas» ejercí­an una extraña atracción sobre las multitudes.

Chiquita se convierte en la protagonista de amores tempestuosos, dueña de un talismán mágico y testigo de intrigas diplomáticas; Espiridiona Cenda vuelve a la vida en la novela, con todo su genio, su crueldad y su encanto.

El autor

Antonio Orlando Rodrí­guez nació en Ciego de ívila, Cuba, en 1956. Es escritor, editor y periodista. Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Ha residido en Costa Rica, Colombia y, actualmente, en Estados Unidos.

Es autor de la novela para adultos «Aprendices de brujo», publicado por primera vez en Alfaguara en 2002, y posteriormente en Rayo/HarperCollins en el 2005.

Además, ha publicado los libros de cuentos «Strip-tease» (1985) y «Querido Drácula» (1989) y la obra de teatro «El León y la Domadora» (1998).

Asimismo, se le reconoce como investigador literario, publicando sus conclusiones en los libros «Literatura infantil de América Latina» (1993), «Panorama histórico de la literatura infantil en América Latina y Caribe» (1994), «Puertas a la lectura» (1993) y «Escuela y poesí­a» (1997).

A lo largo de su carrera, ha publicado numerosas obras para niños y jóvenes, entre las que se encuentran «El rock de la momia», «Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo», «La isla viajera», «Â¡Qué extraños son los terrí­colas!» y «La maravillosa cámara de Lai-Lai».

PREMIO ALFAGUARA


El Premio Alfaguara se ha caracterizado por ser, tal vez, el mejor escaparate para impulsar a los autores hispanohablantes más leí­dos. Otorgado desde hace diez años, el galardón se ha convertido en uno de los más prestigiosos para una novela inédita, además de proyectar la obra ganadora a todos los paí­ses de habla española.

«El Premio Alfaguara de Novela tiene la vocación de contribuir a que desaparezcan las fronteras nacionales y geográficas del idioma, para que toda la familia de los escritores y lectores de habla española sea una sola, a uno y otro lado del Atlántico. Como señaló Carlos Fuentes durante la proclamación del I Premio Alfaguara de Novela, todos los escritores de la lengua española tienen un mismo origen: el territorio de La Mancha en el que nace nuestra novela», explica el libro.

Los premiados en años anteriores han sido:

Eliseo Alberto con «Caracol Beach» y Sergio Ramí­rez con «Margarita, está linda la mar» en 1998.

Manuel Vicent con «Son de Mar» en 1999.

Clara Sánchez con «íšltimas noticias del paraí­so» en 2000.

Elena Poniatowska con «La piel del cielo» en 2001.

Tomás Eloy Martí­nez con «El vuelo de la reina» en 2002.

Xavier Velasco con «Diablo Guardián» en 2003.

Laura Restrepo con «Delirio» en 2004.

Graciela Montes y Ema Wolf con «El turno del escriba» en 2005.

Santiago Roncagliolo con «Abril rojo» en 2006.

Luis Leante con «Mira si yo te querré» en 2007.

Antonio Orlando Rodrí­guez con «Chiquita» en 2008.