La gesta del 11 de Marzo


Los automovilistas que transitan por la séptima avenida de la zona 4 se topan ahora con el congestionamiento derivado de la construcción de un parqueo subterráneo frente al Banco Industrial que será coronado con el diseño de la que hace años se denominó Plazuela 11 de Marzo. Pero para la mayorí­a de guatemaltecos, especialmente los más jóvenes, esa fecha no dice absolutamente nada porque se tiene poco conocimiento de lo que fue la masiva manifestación que partió de ese lugar el 11 de Marzo de 1920, convocada por el Partido Unionista, para protestar contra la dictadura del doctor Manuel Estrada Cabrera.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Los nombres de José Azmitia, Julio Bianchi, Tácito Molina, Manuel Cobos Batres y Silverio Ortiz, para mencionar apenas a algunos de los más destacados, no tienen mayor significado para la mayorí­a de la población porque somos poco dados a conocer nuestra misma historia y pocos saben que Estrada Cabrera fue un hueso mucho más duro de roer que el temido general Jorge Ubico, al punto de que la lucha para deponerlo tras 22 años de gobierno fue en realidad sangrienta y culminó con la llamada semana trágica en abril del mismo 1920.

Si en Guatemala nuestros estudiantes todaví­a tuvieran alguna formación en civismo sin duda tendrí­an que conocer a cabalidad el papel de esos dirigentes que supieron desafiar a una de las más férreas tiraní­as de nuestra historia, pero desafortunadamente hace mucho tiempo que se abandonaron las materias relacionadas con urbanidad y civismo, con el resultado que es patéticamente evidente en nuestros dí­as.

Seguramente porque el esfuerzo de los Unionistas terminó en la designación realmente efí­mera de Carlos Herrera como Presidente de la República, esa gesta ha sido por lo general poco conocida dentro de la historia nacional, no obstante que fue seguramente la primera vez en la que hubo una absoluta integración de los sectores urbanos en pos de una causa polí­tica. En efecto, en 1920 la que se consideraba como aristocracia del paí­s se fundió con los obreros y con los estudiantes universitarios en la determinación de ponerle fin a la dictadura de Estrada Cabrera y lo hicieron con una valentí­a impresionante dada la forma en que el tirano se defendió con uñas y dientes. A diferencia de Ubico, quien dejó la presidencia ante los primeros signos de descontento popular, Estrada Cabrera se defendió en su casa, conocida como La Palma, y las tropas leales lo defendieron de los insistentes ataques realizados por los grupos civiles.

Pero el despertar de la población fue cabalmente un dí­a como hoy, el 11 de Marzo de 1920, y las viejas y amarillentas fotografí­as de la manifestación que partió del sitio donde hoy se construye ese estacionamiento muestran la masiva y decidida participación de un pueblo que, como le ha pasado algunas veces, se terminó hartando de la dictadura y de los abusos del poder, para tener uno de esos extraños arranques que demuestran que, de vez en cuando, se nos olvida a los chapines nuestra sangre de horchata para reclamar, de pie y con dignidad, el respeto a nuestra libertad.

Para quienes piensan que somos un pueblo siempre apático, desinteresado y sin deseos de participar, menos de reivindicar nuestra dignidad, gestas añejas como la del 11 de Marzo son una muestra de que de vez en cuando nos entra un aire con remolino.