La GANA rearticulada



El acuerdo entre los diputados del oficialista partido GANA con el Partido Patriota del general Pérez Molina constituye una efectiva rearticulación de la fuerza polí­tica que llevó a í“scar Berger a la Presidencia de la República y constituye, sin duda alguna, un movimiento para buscar alero para un partido que no tiene liderazgos visibles ni consistentes. En efecto, el partido oficial recurrió en la última elección a la candidatura de Alejandro Giammattei Falla como último recurso luego que sus dos precandidatos quedaron en el camino por razones distintas. Eduardo González por el problema de su banco, el del Café, y ílvaro Aguilar por un accidente vial.

En las elecciones pasadas uno de los factores importantes para impulsar a la GANA fue el ofrecimiento de que el general Pérez Molina serí­a el comisionado a cargo de los temas de seguridad ciudadana. Por diferencias que nunca fueron suficientemente explicadas, el militar se retiró a los pocos meses y fue al Congreso de la República a hacerle oposición al gobierno de Berger al que aun este año acusó de estar realizando polí­tica sistemática de limpieza social con escuadrones de la muerte en la PNC. Pero como en polí­tica se ven muertos acarrear basura y a gente desnuda con las manos entre la bolsa, no fue difí­cil el reencuentro de los miembros de la GANA, que se quedaron sin lí­der ni conductor visible, con las fuerzas de Pérez Molina que, por lo menos, se perfilarí­an como principal fuerza de oposición, si no es que como partido de gobierno para los próximos cuatro años.

Ya antes el mismo Giammattei, quien participó en la fundación del Partido Patriota y fue secretario general adjunto de Pérez Molina, volvió al redil reconociendo el liderazgo de quien en su momento fue blanco de sus más severas crí­ticas. Los diputados que ayer se reunieron con Pérez Molina también expresaron en su momento comentarios muy ácidos sobre el general cuando éste abandonó el buque oficial y se colocó en la oposición, pero es evidente que en la GANA sienten con más fuerza los pasos de animal grande de los partidos que desaparecen tras ejercer el poder porque se trata de un grupo que no tiene elementos de cohesión y lo más probable es que, al navegar solos y por su cuenta, terminen dispersándose antes de lo que hemos visto con otros partidos y otras fuerzas.

En este caso es obvio que no se trata de que el general Pérez Molina esté volviendo al redil que fue la GANA, sino que está convirtiéndose en la figura con liderazgo que atrae a ese partido carente de un hilo conductor que sirva para mantenerlos unidos. La rearticulación de la GANA ocurre en circunstancias que auguran su desaparición porque muchos de sus miembros pasarán ahora a ser parte de la estructura del PP como consecuencia de la falta de liderazgos propios capaces de mantener un proyecto propio.