La función social de los partidos políticos


Jorge_MARIO_Andrino

La educación cívica y promoción de la participación política son dos de los pilares más importantes que los partidos políticos debieran tener en su proceso de función social, algo que en Guatemala es muy poco conocido por la población, ni ejercido como tal por los dirigentes partidarios.

Jorge Mario Andrino Grotewold


Entender que los partidos políticos son parte de un sistema democrático que les ha dado una serie de poderes y facultades, así como obligaciones, no es asimilado por quienes lo integran, ni por los ciudadanos que debieran demandarlas. Los partidos políticos son usados solamente como herramientas de la elección, y conductores para el ejercicio del poder político, y sin duda alguna que lo deben ser, pero esa es solo una de sus tantas posibilidades.

Dentro de las principales obligaciones que tienen estos vehículos electorales, está la de formar liderazgos políticos, desde el nivel comunitario, hasta el nacional, para evitar salir a buscar liderazgos externos, no comprometidos con su ideología, o bien comprometidos con financistas políticos que nada respetan los criterios o procesos de sucesión, y proceden a imponer candidatos a todo nivel. Por ello, la fragmentación entre las estructuras partidarias, y la eventual desaparición de sus bases, cuando hay alguna derrota electoral.

Además de ello, los partidos políticos tienen una plena obligación de comunicar sus distintos planteamientos ideológicos, políticos, públicos e internos, para que la población los conozca desde adentro, sin necesidad de afiliarse, pero sí con la suficiente información para conocer, si en época de campaña, sus candidatos responden a ese perfil político presentado, durante su época de formación.

Y ante todo, los partidos políticos y sus representantes, tienen una obligación moral de crear condiciones adecuadas para el ejercicio de los derechos políticos de los votantes, que incluye en primera instancia, dar a conocer las normas y derechos principales que se tiene como ciudadano, establecidas tanto en la Constitución Política de la República, como en la Ley Electoral y de Partidos Políticos.  Esta sencilla pero trascendental enseñanza de cultura cívica, aproxima efectivamente a la población hacia sus candidatos, y permite reconstruir una relación de desconfianza entre electores y elegidos, especialmente de aquellos buenos ciudadanos que cada vez más se alejan de un compromiso partidario, principalmente motivados negativamente por el mal desempeño de los políticos electos.

Y el rol del Tribunal Supremo Electoral ha quedado disminuido a una instancia coordinadora y reguladora del acto electoral, imposibilitado de ejercer una verdadera autoridad sobre los partidos políticos, sus incumplimientos o el cumplimiento de su función social. Esto es quizá lo primero que debiera regularse como reforma al sistema político electoral del país.       

Guatemala requiere de un esfuerzo conjunto para mejorar sus condiciones de vida colectivas.  Los partidos políticos tienen solo una parte, importante sí, para mejorar desde el ejercicio de la función social como instituciones públicas, y una vez alcanzada la meta electoral, un poder político efectivo desde la función pública.