El Estados Unidos negro invadió las calles de Washington para la investidura de Barack Obama, y se preparaba para participar hoy de un momento histórico, cuando el nuevo presidente apoye su mano en la Biblia sobre la que juró Abraham Lincoln.


Sin esperar a la ceremonia que atraerá a cerca de dos millones de personas, miles de estadounidenses negros llegaron hasta el Capitolio, edificio engalanado con los colores nacionales.
Muchos saludan la evolución del país, donde hasta hace menos de medio siglo aún están vigentes leyes segregacionistas.
«Pienso en aquellas cuatro niñas quemadas vivas en una iglesia de Alabama en 1963», durante un atentado racista, admite Eliazbeth Brooks. «pronto tendremos a dos niños entrando, en su lugar, a la Casa Blanca», agrega, con los ojos llenos de lágrimas, en referencia a las dos hijas de Obama, Malia, de 10 años, y Sasha, de 7.
Sin embargo, el momento no es triste para la señora Brooks.
«No hago otra cosa que llorar de alegría desde que Obama decidió transformarse en presidente», señala esta oriunda de Washington.
En las calles de la capital, numerosas familias provenientes de todo el país esperan con impaciencia la investidura del presidente, por quien votó masivamente la comunidad negra, que se movilizó como nunca en las últimas presidenciales.
Renita King, una residente de Houston (sur), explica que vino en honor a su madre, de 73 años.
«Nunca se hubiera imaginado que vería en su vida una cosa parecida. Estoy aquí por todos lo suelos que tuvo que limpiar y encerar», agrega. «Estoy aquí por ella y por todas las veces que la trataron (despectivamente) de «negra». Así es como veo las cosas como estadounidense».
King, de 46 años, le pidió a su hijo Arthur, de seis años, que rece por el nuevo presidente. Muchos negros estadounidenses, que representan al 13% de la población, temen un atentado contra el 44° presidente, que ya fue amenazado por grupos racistas.
Un hecho simbólico: un joven blanco lleva en su bici-taxi a una pareja negra vestida de punta en blanco a través de las calles de la capital. «Â¿Alguien sabe dónde está el hotel Ritz-Carlton?», pregunta a la multitud.
Según un sondeo del Washington Post/ABC News difundido el lunes, día feriado nacional en memoria del asesinado líder negro Martin Luther King, el racismo parece haberse reducido en Estados Unidos durante los últimos quince años.
Sólo un 25% de los consultados consideran que el racismo es «un gran problema», contra 54% en 1996. No obstante, los negros parecen claramente más sensibilizados ante el tema: 44% de ellos piensa que el racismo sigue siendo un problema, contra 22% entre los blancos.
Un 75% de estos últimos considera que en el país hay igualdad racial, mientras que sólo la mitad de los negros es de la misma opinión.
En una entrevista con The Washington Post, Barack Obama dice que tiene conciencia de la importancia de su elección para la comunidad negra.
«Toda una generación crecerá dando por sentado que la más alta función del país es cumplida por un afroestadounidense. Es un cambio radical: esto modifica la visión que los niños negros tienen de sí mismos. Esto también modifica la visión que los niños blancos tienen de los negros. Y no deberíamos subestimar el alcance de este cambio».