Este viernes iniciará la V Feria Internacional del Libro (FILGUA). Bajo el lema «Vamos por un país de lectores», todo apunta a que este acontecimiento atraerá multitudes, contrariándose la hipótesis que enfrenta y contrapone el concepto de cultura con las ideas de popularidad o de aceptación masiva. En estos momentos cruciales, cuando se anuncia que el mundo enfrenta la peor crisis desde la Gran Depresión, es admirable el entusiasmo por el fomento de la lectura, a pesar de las dificultades económicas que padecen distintas actividades, entre ellas, la industria del libro.
Con esta quinta edición es evidente que FILGUA ha crecido, no sólo cuantitativamente sino también en calidad. Su creativa organización, que tiene al frente a Raúl Figueroa Sarti, ha incorporado nuevas actividades y atractivos, de modo que se ha convertido en el principal acontecimiento del año en la agenda cultural guatemalteca. Además de la nutrida lista de publicaciones, la muestra ofrece una serie de actos, incluidas conferencias, diálogos entre autores y lectores, presentación de libros, proyección de documentales, así como sesiones de poesía.
El aumento de la información debe ser un bien apetecible en la sociedad, pero, entre el incremento de la información y el de la sabiduría media el esfuerzo cultural que debe correr por cuenta de cada uno de los integrantes de esa sociedad. En esta época de auge de los medios electrónicos, los avances tecnológicos no han reemplazado la función del libro.
La palabra escrita se hizo cada vez más accesible, pues la escritura virtual de los procesadores ha acelerado notablemente la industria gráfica, potenciándose su producción hasta niveles hace poco inimaginables. Las nuevas tecnologías para la transmisión de ideas e informaciones no determinaron la desaparición de las obras producidas mediante los medios tradicionales, así como la televisión, por ejemplo, no desterró al cine sino contribuyó a difundirlo.
La V Feria Internacional del Libro mostrará, una vez más, la atracción que el público experimenta por la lectura. Esto es alentador, pues la multitud que se dará cita en esta fiesta del libro demostrará que, entre los datos registrables para medir el nivel cultural en Guatemala, también los hay de signo positivo.