Me ha causado risa y a veces vergí¼enza, los innumerables comentarios de editorialistas y columnistas serios, así como «analistas» que abundan más que la pobreza y la inseguridad, cuando se refieren a los supuestos «problemas» de desfinanciamiento que va a producir el presupuesto del 2009 que deberá regir para el próximo año al no haberse aprobado el de apenas Q 47,867 millones que presentó el Ejecutivo para que quedaran los Q49,723 del actual, que se tendría que cubrir con impuestos, bonos y más préstamos, según sabios de las finanzas que le están haciendo el juego inconscientemente, según yo deduzco, al Gobierno actual que hizo una movida igual a la que hizo la DC cuando estaba en el gobierno y era la aplanadora oficial en el Congreso.
En efecto, medios de comunicación y periodistas honestos, siguen creyendo en Santa Claus, con esta sucia estratagema de no aprobar el nuevo presupuesto. Más de 7 años de experiencia en el Ministerio de Finanzas y otros siete como miembros de la Comisión de Finanzas y cinco como catedrático de derecho tributario me dan cierto derecho a hablar.
Para empezar, el presupuesto pudo haber sido aprobado por 100 mil millones de quetzalitos que nada pasaría para varias las cosas, unas legales y otras de sentido común. Entre las legales está el hecho de que el presupuesto debe ser aprobado por el Congreso antes del 30 de noviembre a las 0.01 minutos del día siguiente. Ahora bien, una cosa es APROBAR y otra EJECUTAR, que tampoco debe confundirse con matar a algún asesino por orden de tribunal competente, sino, en el caso presupuestario, es simplemente gastar la plata que recibe el gobierno de nosotros los chapines en lo que mejor le parezca, y después presentar la LIQUIDACIí“N del mismo, sin que exista sanción reprimenda, malas miradas, o maltratadas por no EJECUTARLO en su TOTALIDAD
Los artículos 237, 238, 239, 240, 241, 242 y 243 de la Constitución se refieren al Régimen Financiero del Estado y particularmente al presupuesto y ni en la ley suprema, ni en ninguna otra dice que hay obligación de EJECUTAR todo el presupuesto (es decir gastárselo en su totalidad), la única institución que siempre se gasta entre el 97 y el ciento por ciento de lo que le dan es el Ejército de Guatemala, pero en promedio, los demás ministerios, con movidas chuecas y todo lo demás, apenas se gastan entre el 65 y el 70%, y algunos no pasan del 35%, es decir que aunque quisiera el Gobierno y Cohesión social NO SE GASTARAN 14,700 millones y el presupuesto ejecutado sería de Q35 MIL MILLONES SOLAMENTE. (Por eso algunos cuerudos como el Congreso y el Ministerio de Finanzas dicen que «ahorraron» durante el ejercicio fiscal) huechos, era tanta la plata que ni siquiera tienen la «capacidad» para gastárselo y desaparecerlo.
Pero si a esto agregamos que a don ílvaro y doña Sandra, así como los miles de mafiosos del Estado los toca el espíritu navideño y deciden reducir gastos de FUNCIONAMIENTO y quitan los sobornos que se dan en la inversión, indudablemente nos ahorraríamos muchos miles de millones de quetzales más.
  Pero aún hay más, si algunos tenemos pantalones bastaría decirle al asqueroso Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, BIRF, BCIE y países «amigos» acreedores de Guatemala que este año, por la crisis mundial, el alza en los precios del petróleo, porque que cada vez estamos ricos…en miseria y que como país soberano se nos da la gana, sólo pagaremos el 50% de nuestra deuda externa aunque digan que debemos honrar nuestros compromisos sin que los que están en el poder real y los paralelos no sean honrados.
Sigamos adelante. El presupuesto es sumamente flexible para que se hagan transferencias de un rubro a otro, se eliminen partidas innecesarias, e incluso, con aprobación del Congreso y la opinión favorable del ejecutivo, se puede aumentar, según dice nuestra Constitución y tomando como válido el principio de contrariu sensu (en sentido, contrario), no se podría hacer lo mismo para reducirlo, aunque por supuesto, yo no creo que haya necesidad, basta con reducir el gasto y no huevear tanto. Fuera de que ya estamos sabidos de que los ministerios y demás dependencias no ejecutarán todo su presupuesto, al igual que el Congreso que lo ahorrará y que algunos largos mandarán esos «ahorros» a una casa de bolsa de mafiosos para que se lo roben (por no decir otra vez huevear).
La movida de no aprobar el presupuesto fue propiciada por el Ejecutivo junto con el Congreso, con el único y exclusivo propósito de subir los impuestos y tras una buena campaña publicitaria, incluso gratis, que fue acogida babosamente por medios de comunicación ya pueden decir tranquilos don ílvaro, doña Sandra y los diputados: «este arroz ya se coció gracias a los miles de pendejos que hay en Guatemala».
Â
Por eso insisto hace falta otra revolución de octubre y en último caso, reformar la constitución SOLAMENTE para que el pueblo, en quien radica la soberanía, pueda despedir, despojar del cargo, revocar el mandato, del Presidente y el Vicepresidente, los Diputados, los Magistrados de la CC y CSJ, por lo menos.