La falta de atención policíaca


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No es secreto para ningún vecino de barrio capitalino que los pandilleros viven acosando a los comerciantes de todo tipo y no digamos para quienes residen en colonias periféricas o en los municipios que circundan los centros urbanos del país. Hace pocos días esos mismos pandilleros mataron a un pobre carbonero que tuvo la desgracia de presenciar el acoso que sufría el propietario de una abarrotería que como tantas existen y que como en el Barrio Moderno de la Zona 2, tienen muchos años de operar. Las formas de extorsión varían entre amenazas verbales, mensajes por la vía de los teléfonos celulares o llamadas insistentes que prácticamente son imposibles de evitar, puesto que nada se ha podido lograr a pesar de tantas y reiteradas denuncias ante la Policía Nacional Civil.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Seguramente, si la víctima no hubiera sido un pobre carbonero, sino un politiquero de tantos que abundan en nuestro país, el escándalo hubiera sido mayúsculo y las promesas de nuestras autoridades todavía estarían flotando en el ambiente ¡Porque vaya si no somos buenos para prometer! Se asegura que ahora sí, las cosas van a ser diferentes para que todos podamos ir otra vez tranquilos a la tienda de la esquina a comprar los artículos de primera necesidad que siempre hacen falta en el hogar.

El modismo electorero sigue invariable pero, ¿qué pasó con la promesa de controlar eficazmente a los ladrones de celulares?, ¿cuándo va a ser el día que a pesar del calor insoportable de medio día usted, estimado conductor de vehículo automotor, pueda abrir las ventanillas del mismo sin la intranquilidad que cuando menos se lo espera pueda ver la punta del cañón de tremendo pistolón apuntándole directo a la cabeza y escuchar el grito amenazante para obligarlo a entregar sus pertenencias?
    El manipuleo de cifras sigue inalterable, pero en nuestro país las noticias provienen de las desgracias que ocasionan los delincuentes y no de las gracias que hagan nuestras autoridades. El gobierno que durante su campaña electoral prometió una y mil veces que aplicaría su mentada mano dura, esta sigue sin verse por ninguna parte y en cambio, ha sido muy frágil, suave y delicada para actuar con aquellos funcionarios que no cuentan con su correspondiente finiquito antes de asumir un cargo público y claro, sin dejar de prometer a diario que es cuestión de días que la eficacia de sus acciones las podamos ver.

¿Usted también lo duda? Pues el gobierno del general Pérez ahora promete que en menos de dos meses vamos a ver los efectos de una nueva “reestructuración”, con vasto despliegue geográfico policial de comisarías regionales, distritales y municipales. Que en menos de 58 días vamos a ver las respuestas eficaces, que el cambio está por venir y sin dejar de mencionar que estamos mejor que el año pasado, que los homicidios se han reducido ¡todo sigue igual o peor!