Guatemala como país tercermundista no escapa a la espiral inflacionaria que cada día «ahorca» más y más a la población de más escasos recursos económicos en la consecución de una canasta básica acorde a sus ingresos; lo anterior, significa sin más ni más, que cada día se amplía el sector social de la gente pobre.
La inmisericorde explotación que sufre la población guatemalteca por parte de los grupos económicos dominantes desde hace 480 años, por la venta de su mano de obra, o fuerza física (en la mayoría de los casos), hizo que el pueblo arrastre ese lastre de pobreza, al cual no se le quiere aplicar medidas paliativas y mucho menos correctivas por parte del sector explotador.
Pocas oportunidades tuvo el país para lograr conquistas sociales, y las que se lograron por medios coyunturales, fueron vistas por los oligarcas chapines, como serias amenazas a su permanente modus operandi para mantener el pago de salarios y condiciones laborales para los campesinos y obreros, en la más sumisa de las miserias; lo que a ellos les produce magníficas y grandes ganancias económicas.
Los monopolios existentes desde la época colonial fueron heredados a los actuales oligarcas nacionales, quienes en su inmoral y desmedido afán de lucro, no repararon en implementar mínimas normas de convivencia laboral para darle al sector trabajador (campesino, obrero o profesional de servidumbre) paliativos que, en su caso, les haría cumplir con su trabajo de manera más eficiente y agradable.
Pocas empresas aplican esta medida lógica que beneficia al sector trabajo y beneficia al sector dinero; es inconcebible que los empresarios, industriales, comerciantes, finqueros, inversionistas, financieros, dueños, patrones, manufactureros, fabricantes, maquileros (nacionales y extranjeros) incluso ONG´s y organizaciones internacionales, mantengan la política laboral de la explotación, intolerancia, abuso, prepotencia, sectarismo, intransigencia para quienes con su trabajo (material e intelectual) les proporcionan el acceso a sus pingí¼es ganancias.
Los ex gobernantes guatemaltecos que sucumbieron ante las órdenes de potencias comerciales y militares para autorizar a empresas extranjeras (alemanas, estadounidenses, inglesas, francesas, italianas y algunas orientales) para dedicarse a la extracción de recursos naturales renovables y no renovables, son responsables ante la Historia de Guatemala por haberse hecho los «babosos» y permitir, ofensas, vejámenes, humillaciones y ultraje a los empleados, a los burócratas gubernamentales e incluso a la soberanía nacional.
La conducta de SUMISIí“N Y TRAICIí“N A LA PATRIA, como permitir la elaboración del Código de Petróleo en 1954; el TLC hace pocos años y los contratos de remodelación del aeropuerto hace pocos meses en IDIOMA INGLí‰S, fue el común denominador en la mayoría de ex gobernantes (se salvan de ellos dos o tres), lo cual se puede demostrar con datos históricos reunidos en su mayor parte por historiadores pertenecientes a la misma oligarquía nacional, quienes presentan nuestra historia como un dechado de virtudes por parte de la clase conquistadora.
Esperamos que ahora el Gobierno guatemalteco que principia sus actividades, sepa cumplir con la plataforma ideológica que propuso al pueblo de Guatemala, incluyendo las POSIBILIDADES DE RECUPERAR LAS INSTITUCIONES, EMPRESAS Y BIENES DEL ESTADO QUE FUERON ENTREGADOS DE MANERA ABYECTA POR LOS EX PRESIDENTES RICOS PERO IGNORANTES, PROFESIONALES PERO INMORALES, Y MILITARES COBARDES e ILETRADOS, pero sobre todo, devolver la dignidad laboral a la población por medio de salarios JUSTOS Y DIGNOS, para enfrentar la economía inflacionaria con mejores perspectivas.