La ex guerrilla izquierdista acaricia el poder en El Salvador


El candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes (D) saluda a sus seguidores durante su propaganda en Zaragoza a 25 km de la capital salvadoreña.  FOTO LA HORA:   AFP Yuri CORTEZ

Configurada como principal fuerza de oposición, la ex guerrilla izquierdista que enarbola la bandera del «cambio seguro», espera conquistar por primera vez con el periodista Mauricio Funes la Presidencia de El Salvador en las elecciones del domingo y terminar con la hegemoní­a de la derecha que gobierna desde 1989.


Tras una experiencia como partido polí­tico durante de 17 años, el Frente Farabundo Martí­ para la Liberación Nacional (FMLN) ha logrado con Funes niveles de popularidad sin precedentes en la historia electoral de la agrupación que se define como «revolucionaria y socialista».

Funes lleva como compañero de fórmula al jefe de la fracción legislativa del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, conocido durante la guerra como Leonel González, el único miembro de la antigua comandancia general guerrillera que permanece en el partido tras la muerte hace dos años del también comandante Schafik Hándal.

Apoyado por el «Grupo de Amigos de Mauricio Funes», integrado por profesionales y polí­ticos, el FMLN logró llenar las plazas públicas, fenómeno que no se producí­a desde la era del extinto ex presidente democristiano José Napoleón Duarte y del también fallecido dirigente de derecha Roberto D»abuisson, en la década de los años 80.

«Las adhesiones del electorado que tenemos en la presente elección se deben a la confianza que con propuestas claras presentamos hacia un cambio seguro y que reflejan que el FMLN es una izquierda adaptada al mundo de hoy», declaró el portavoz de la agrupación, Sigfrido Reyes.

Con un discurso emotivo que reafirma el conocimiento que posee de la realidad salvadoreña, Funes puso en esta campaña por primera vez a la defensiva a la derecha, que en las elecciones de 1999 y las de 2004 encontró un fácil blanco en los ex comandantes guerrilleros Facundo Guardado y Schafik Hándal, que se presentaron como candidatos a la presidencia.

La mayorí­a de los electores conoce a Funes por su trabajo como agudo entrevistador, ejercido durante veinte años en la televisión local.

Funes mantuvo una amplia ventaja en las encuestas en el primer tiempo de la campaña, aunque la brecha con su rival de la derecha, Rodrigo Avila, se ha reducido en las últimas semanas y ahora el resultado se vaticina estrecho.

Al finalizar los doce años de guerra civil con acuerdos de paz en 1992, el FMLN se desarmó y se transformó en partido polí­tico, y en las elecciones legislativas y municipales del pasado 18 del enero, subió de 32 a 35 diputados, convirtiéndose en la primera fuerza polí­tica en el Congreso, aunque éste seguirá dominado por tres partidos de derecha.

En las elecciones de enero, la pérdida de la emblemática alcaldí­a de San Salvador se convirtió en el golpe más grande que sufrió el FMLN.

Ante un Congreso adverso, Funes tendrí­a que buscar acuerdos con las fracciones de derecha para gobernar de resultar ganador.

Comentaristas de derecha han señalado que en un eventual gobierno de Funes, quienes gobernarí­an serí­an los ex comandantes del partido.

Para desvirtuar las afirmaciones de dirigentes de la derecha y de disidentes de la izquierda, en la última semana la cúpula del FMLN expresó que Funes tiene luz verde para formar el equipo que lo acompañará en el gobierno.

«Las adhesiones del electorado que tenemos en la presente elección se deben a la confianza que con propuestas claras presentamos hacia un cambio seguro y que reflejan que el FMLN es una izquierda adaptada al mundo de hoy».

Sigfrido Reyes.

Vocero del Grupo de Amigos de Mauricio Funes