No existe persona que no reconozca que el mayor legado que puede darle a sus hijos es una buena educación. El Estado invierte más recursos en el Ministerio de Educación que en cualquier otro ministerio o secretaría y aún así la inversión es insuficiente.
jfrlguate@yahoo.com
Los padres de familia no escatiman sacrificios para enviar a colegios privados a sus hijos. ¿Hasta dónde ese sacrificio, esa inversión pública y privada está rindiendo los frutos, los logros mínimos que las familias y Guatemala requieren?
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En el país existen en este momento once universidades, es la tricentenaria Universidad de San Carlos de Guatemala la única pública, gracias a que desde hace pocos años se estableció en todas las universidades un examen de admisión, se ha logrado determinar el estado, el nivel en que los jóvenes se presentan para ingresar a las carreras universitarias.
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Como lo evidencian los exámenes de admisión universitaria, la educación en colegios privados es superior a la de los establecimientos públicos, hecho que no tiene justificación, ya que si comparamos los ingresos que perciben los docentes en el sector público y en el sector privado, son similares, con la ventaja para los maestros del sector público que sus prestaciones y pensiones son superiores a la de los docentes de los colegios privados.
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¿Por qué esas significativas diferencias de resultados? La respuesta no es simple; sin embargo, todos los padres deberían de preocuparse para que se supere las deficiencias educativas que existen. El tiempo perdido no se puede recobrar y los años que los niños y los jóvenes invierten en educación, así como los recursos que sus familias destinan a prepararlos con el deseo de un buen resultado, deben de requerir una mayor fiscalización.
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El Ministerio de Educación debería de establecer áreas específicas que se dediquen a la evaluación de forma objetiva, con la mejor buena fe, califiquen a los institutos y docentes, públicos y privados, y les prevengan si no están dando el resultado que se espera de ellos. Es más, debería llegarse a determinar cuáles son los mejores maestros, reconocerlos y estimularlos, igual que prevenir y si fuera necesario sancionar a aquellos docentes cuyos resultados son inadecuados.
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Chile y Cuba, para citar dos ejemplos, tienen excelentes sistemas educativos y no permiten ningún privilegio. En Chile, la prueba para ingresar a la universidad, denominada prueba de aptitud académica, es realizada a nivel nacional y dependiendo de los resultados es que el aspirante puede ingresar a una facultad, en una ciudad o en otra y si el número de aspirantes, como normalmente sucede, es mayor al de las plazas existentes en la carrera, el joven no puede inscribirse en esa carrera, pudiendo con suerte inscribirse en su segunda alternativa. Aún así, muchos jóvenes no logran ingresar a la universidad, razón por la cual también existen en ese país múltiples centros de educación técnica, lo cual complementa el recurso humano del país, ya que como es sabido por cada profesional universitario, dependiendo del tipo de carrera, se necesitan de cinco a diez técnicos para así producir el conjunto de recurso humano que sirva al desarrollo del país.
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Ante el preocupante resultado educativo, los padres de familia y el gobierno deben concentrar sus esfuerzos para que la educación se  supere, no hacerlo hará que los guatemaltecos cada día vean postergadas sus posibilidades de desarrollo y no puedan competir en el mundo como el actual que requiere eficiencia y preparación, sin distingos de raza o nacionalidad.