La deuda flotante


Oscar-Marroquin-2013

En medio de la crisis aguda imperante. Posición que pone las cosa sin opción alguna, y si acaso surge, sin ser la varita mágica deseable, se despolvó el tremendo clavo de la deuda procedimiento, por cuanto sobre sus molidos hombres caerá el san Benito, más claro, a costa de sus impuestos.

Juan de Dios Rojas


Eso significa, digan lo que digan, con tal de entendernos en tecnicismo a modo de una justificación absurda, ingrata, tapadera engañabobo, que de aprobarse por el Legislativo, por si acaso, representará solventar adeudos millonarios de gobiernos pasados, desde  Berger hasta Colom. Una nueva argucia sale a flote, tras la cadena de acontecimientos putrefactos.

    No nos explicamos, en términos sencillos, pero verdaderos y a la vista general, ajenos a cortapisas alcahuetas que siempre sirven para levarse las manos y rasgarse las vestiduras de inmediato, los  cerebros maquiavélicos causantes de dichos asuntos, visualizadores de la mala fe, trinquetes cada vez más escandalosos y dignos de Ripley, su verdadero maestro y orientador.

    A  cuenta de qué, exponemos todos en estos instantes, ojalá redunden en una muestra palpable que aún existen pantalones bien puestos. Ojalá no surja como es común, que de repente cambien las posiciones y vuelvan a demostrar que su voluntad es permeable, vulnerable también, y concluyan alineándose a la par del sector propugnante del malintencionado proyecto de marras.
    Hasta la saciedad oímos el punto de vista consistente en el malvado asunto de adquirir mayor endeudamiento sin llenarnos hasta la coronilla de deudas aquí y allá, endeudamiento externo comprometedor de sucesivas generaciones de connacionales por años, todo a fin de solventar los malos manejos de anteriores desgobiernos para nuestra desventura.

    Leí en alguno de los medios de comunicación social que la Fiscalía General, en manos de una dama que no se anda por rodeos, que investigarán los casos referidos a la deuda flotante, si los mismo están convenientemente legalizados. Hacemos votos por que suceda así. Y demostrar que millones fueron a parar a los bolsillos personales de gobernantes de turno.
     La misma suerte tienen los Bonos del Tesoro, pendientes de su aprobación por el Congreso. Algún posicionamiento en contra parece tener alguna oposición que cuando menos se piense da virages distintos en apoyo al cotidiano si y se autoriza el cuestionable  caso que hoy día tras día mantiene los ojos pendientes de los millonarios préstamos, traducidos en mayor deuda externa.

    El sentido común nos remite exigir que dichos gobiernos deudores, sin que quede comprobado su manejo correcto, no corrupción tras corrupción, se les haga una exhaustiva investigación de obras y proyectos oscuros. Ya es hora que sean sometidos a juicio real, ajeno a componendas y meros teatros, a fin de babosear a la población crédula y objeto de robo de sus impuestos. Guatemala.