La decadencia de nuestra sociedad


Mientras una vida es segada una verdad es confirmada, la realidad de los ejecutores persistirá, las actuaciones de estos se acentúan y sus delitos son magnificados por su propia mano. Acallar la verdad nunca se podrá. Mis condolencias a la familia del Reporte Rolando Sántiz.

Estuardo Wyss

Muchas personas han elegido la carrera de presentadores de noticias en canales de televisión, radio o prensa escrita. La misión de estos es presentar la realidad de la sociedad a sus oyentes o lectores. Es un trabajo, un puesto cuya labor es comercializar, difundir, comentar, analizar y criticar situaciones que aquejan a nuestra sociedad. No es nada personal.

Si una persona decide por sí­ misma mejorar sus ingresos, tomando el camino fácil de actividades ilí­citas, como defraudar a la empresa que lo emplea y le paga un salario; o algo tan simple como desacreditar a otra persona para ocultar su ineficiencia; defraudar al Estado; lavado de dinero; distribuir droga; secuestro o cualquier otro delito que se pueda tipificar. Porque ésta, tiene que hacerle daño a una persona que tomó la ruta del periodismo como medio para sustentar a su familia y mantener informado a su público.

Si una persona tomó el riesgo de delinquir, tiene que estar consciente que hay consecuencias penales para ella, al ser descubierta. Esa persona tiene que atenerse a las consecuencias. La verdad siempre sale a luz, no se puede esconder. Como dice el dicho no podemos ocultar el sol con un dedo.

Para nuestro infortunio hacia donde dirijamos nuestra atención está sucediendo lo mismo. Me refiero a cualquier parte de este planeta. Estamos inmersos en una sociedad sin principios ni valores; en una sociedad pobremente educada.

El problema es muy grave. No se trata de alimentar a 20 billones de habitantes. Se trata de evitar que estos 20 billones de personas se maten entre sí­, porque todos quieren imponer su voluntad y quieren que se haga lo que ellos dicen, cuando ellos lo dicen.

Estamos anegados en un revanchismo sin presentes. Como hombres con coraje y determinación, todos tenemos que estar conscientes de nuestras habilidades y aun más de nuestras limitaciones, para evitar confrontaciones con personas que sí­ tengan como habilidades nuestras limitaciones.

Nosotros tenemos la obligación moral ante nuestra sociedad de cultivar en nuestros hijos, valores y principios para detener nuestra decadencia social, y visualizar un mejor ambiente para vivir y desarrollarnos.

El asesinato no es una solución. El trabajo del periodista una relación con su pueblo.