Mientras una vida es segada una verdad es confirmada, la realidad de los ejecutores persistirá, las actuaciones de estos se acentúan y sus delitos son magnificados por su propia mano. Acallar la verdad nunca se podrá. Mis condolencias a la familia del Reporte Rolando Sántiz.
Muchas personas han elegido la carrera de presentadores de noticias en canales de televisión, radio o prensa escrita. La misión de estos es presentar la realidad de la sociedad a sus oyentes o lectores. Es un trabajo, un puesto cuya labor es comercializar, difundir, comentar, analizar y criticar situaciones que aquejan a nuestra sociedad. No es nada personal.
Si una persona decide por sí misma mejorar sus ingresos, tomando el camino fácil de actividades ilícitas, como defraudar a la empresa que lo emplea y le paga un salario; o algo tan simple como desacreditar a otra persona para ocultar su ineficiencia; defraudar al Estado; lavado de dinero; distribuir droga; secuestro o cualquier otro delito que se pueda tipificar. Porque ésta, tiene que hacerle daño a una persona que tomó la ruta del periodismo como medio para sustentar a su familia y mantener informado a su público.
Si una persona tomó el riesgo de delinquir, tiene que estar consciente que hay consecuencias penales para ella, al ser descubierta. Esa persona tiene que atenerse a las consecuencias. La verdad siempre sale a luz, no se puede esconder. Como dice el dicho no podemos ocultar el sol con un dedo.
Para nuestro infortunio hacia donde dirijamos nuestra atención está sucediendo lo mismo. Me refiero a cualquier parte de este planeta. Estamos inmersos en una sociedad sin principios ni valores; en una sociedad pobremente educada.
El problema es muy grave. No se trata de alimentar a 20 billones de habitantes. Se trata de evitar que estos 20 billones de personas se maten entre sí, porque todos quieren imponer su voluntad y quieren que se haga lo que ellos dicen, cuando ellos lo dicen.
Estamos anegados en un revanchismo sin presentes. Como hombres con coraje y determinación, todos tenemos que estar conscientes de nuestras habilidades y aun más de nuestras limitaciones, para evitar confrontaciones con personas que sí tengan como habilidades nuestras limitaciones.
Nosotros tenemos la obligación moral ante nuestra sociedad de cultivar en nuestros hijos, valores y principios para detener nuestra decadencia social, y visualizar un mejor ambiente para vivir y desarrollarnos.
El asesinato no es una solución. El trabajo del periodista una relación con su pueblo.