La cultura del entretenimiento


Miguel-Saquimux-2012

En el mundo entero la industria del entretenimiento ha experimentado un agresivo crecimiento, cada vez son más las empresas que se suman a este sector y con ello aumenta el flujo monetario que mueve esta actividad. Guatemala no es la excepción, puesto que, en las últimas décadas han surgido variedad de entidades dedicadas a estas actividades que van desde diminutos complejos de entretenimiento, hasta fuertes promotoras que asumen considerables riesgos en lo que a montaje de espectáculos se refiere.

Miguel Saquimux


Cabe mencionar que tanto la recreación como el entretenimiento son necesarios, y hasta cierto punto puede catalogarse como fundamentales para el equilibrio en la vida de cualquier persona. Sin embargo, en la actualidad los espectáculos y eventos masivos que acaparan la atención del conglomerado, han sido presa de la ausencia de calidad en su contenido, brindando así poca capacidad de enriquecimiento personal para los individuos.
   
    Cuando se da un vistazo a lo que acontece con el séptimo arte -una de las industrias que mayores cantidades monetarias moviliza en el mundo-, se confirma que el entretenimiento está en una crisis de pobreza  de contenido, basta con revisar las carteleras de los principales cines del país y observar la descripción de cada película, para darse una idea de qué tan distante se encuentran estas producciones de representar al  verdadero séptimo arte. Todo esto haciendo la salvedad que, existen festivales y algunas producciones de Hollywood que se salvan de ello, pero lamentando que la constante oferta se encuentra ubicada en lo que algunos denominan como “cine chatarra”, en definitiva obedeciendo a la demanda, gustos y preferencias de los potenciales clientes.
   
    Así podríamos seguir enumerando y criticando las formas de entretenimiento que han adoptado los guatemaltecos en los últimos años. Sin embargo, la intención no es hacer de esto una crítica destructiva, sino más bien pasar de lo destructivo a lo reflexivo, en el sentido que cada quien haga un análisis, de las distintas formas de entretenimiento que ha acogido. Pero, más allá de analizarlas, el individuo debería responderse si estas formas de entretenimiento ayudan o facilitan la construcción de una mejor persona, o tal vez si las mismas generan un aumento en su acervo cultural.
   
    Personalmente, comparto a plenitud las posturas del escritor peruano Mario Vargas Llosa -Premio Nobel de Literatura 2010-, cuando afirma que vivimos en lo que él denomina “La civilización del espectáculo”, exponiendo en esa publicación que la sociedad actual sólo busca huir del aburrimiento, acción que ha propiciado un crecimiento exponencial del entretenimiento barato y sin sentido. Por otra parte, ese mismo documento evidencia que, hoy en día las “estrellas” de la televisión ejercen la influencia sobre las costumbres, gustos y modas que antes la tenían los profesores, pensadores y teólogos.
   
    En conclusión, es innegable que el entretenimiento moderno ha alejado a las nuevas generaciones de los hábitos de lectura por ejemplo, o de los juegos que agilizan las capacidades mentales, imponiendo así nuevas formas de ocupación del tiempo libre. Entonces mientras la mayoría prefiera observar un “reality show” que leer un libro de contenido para entretenerse, o pagar por la presentación de un exponente musical -que muchos de ellos lo que menos representa es el arte- que asistir a una obra de teatro, será muy difícil que nuestra cultura de entretenimiento nos ayude a convertirnos en una mejor sociedad.