En enero de 2000, cuando asumió el gobierno del FRG, la canasta básica alimenticia tenía un costo de Q2,146.17, los salarios mínimos vigentes en actividades agrícolas eran de Q21.62, más bonificación incentivo de Q1.20, para un total de Q22.82 y para actividades no agrícolas de Q23.85, más bonificación incentivo de Q2.40, un salario total de Q26.25; es decir, totalizaban mensualmente Q684.60 y Q787.50, respectivamente.
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Ante esta desproporción, en los cuatro años consecutivos del gobierno del que fui parte, se aumentó tres veces el salario mínimo y se quintuplicó la bonificación salarial, produciéndose con ello el mayor aumento de salarios mínimos en los últimos 50 años, corrigiéndose en buena parte la desproporción ingresos versus egresos.
Cuando í“scar Berger asumió en enero de 2004, se autodeclaró un gobierno empresarial, la canasta básica alimenticia tenía un costo de Q2,398.76 (datos del Instituto Nacional de Estadística -INE-), había aumentado en los cuatro años anteriores Q252.59. El salario mínimo vigente era de Q38.60 por día para actividades agrícolas, más bonificación de Q8.33; es decir, de Q46.93 diarios. Asimismo, el salario mínimo vigente de actividades no agrícolas era de Q39.67 al día, más la bonificación de Q8.33; es decir, Q48 diarios.
Berger violó derechos y deberes establecidos en la Constitución Política vigente, al no actualizar los salarios mínimos periódicamente e ignoró el constante aumento del costo de vida en la canasta básica de los guatemaltecos, especialmente de la mayoría que integran la clase media y los trabajadores, con el criterio que económica y socialmente todo estaba bien.
Del año 2004 al 2008, el salario mínimo se reajustó insignificantemente, al concluir el gobierno de Berger era sólo de Q44.58 más bonificación para actividades agrícolas y de Q45.82 para actividades no agrícolas, más bonificación. La canasta básica alimenticia pasó a tener un costo, en enero del año 2008, de Q3,078.96; un incremento de Q680.20 produciendo para el sector laboral la pérdida de poder adquisitivo más alto de los últimos 50 años. «Los números no mienten».
El Banco Interamericano de Desarrollo, en julio, señaló que un millón 64 mil guatemaltecos caerán adicionalmente en miseria por el alza de los precios de los alimentos, elevando la tasa de pobreza de 51.4%% a 59.4%% de la población. Andrés Opennheimer dice: «Los ricos en América Latina se están enriqueciendo más rápido». Añade «son los menos generosos de su clase en el mundo» e indica «el crecimiento económico no se ha traducido en la creación de una nueva clase media».
Por ello, el Legislativo, integrado por diputados de UNE, Patriota, GANA, FRG, Unionistas, CASA, UCN, PAN, URNG-MAIZ, Encuentro por Guatemala y UD, deben afrontar y resolver esta grave crisis. Qué mejor forma de combatir y ayudar a resolver la pobreza y la extrema pobreza que haciendo llegar recursos efectivos, tangibles y directos a cada uno de los asalariados. No pueden demorar más en elevar la bonificación salarial a por lo menos Q600 al mes.
El Ejecutivo, de forma responsable, debe de anunciar que unificará el salario mínimo para actividades agrícolas y no agrícolas; es decir, para todos los trabajadores del país, elevándolo a partir de enero del 2009 a un mínimo de Q96.66 diarios, más Q20 diarios de bonificación, lo que totalizaría Q116.66 de ingreso mínimo diario, equivalente a Q3,500 al mes, esta es la única forma en que un trabajador puede comprar la canasta básica alimenticia de Q3,543.16, al costo de julio.
Continuará.