La crisis en Honduras pudo evitarse (I)


Escribí­a la semana pasada en relación a los sucesos de Honduras comentando los exabruptos e intervenciones de los presidentes Hugo Chávez y Daniel Ortega, desplegando amenazas y otras expresiones abusivas contra del Estado de Honduras después de que el Ejército, por llamado de los Organismos Legislativo y Judicial, relevó del cargo de Presidente de la República a Manuel Zelaya. Comentaba, a su vez, cómo cada uno de los mencionados personajes, además del ex presidente Fidel Castro y del presidente Mauricio Funes de El Salvador, todos en su carrera polí­tica habí­an formado parte de la figura de un golpe de Estado; Chávez y Castro a través de un cuartelazo clásico , mientras que Ortega y Funes como parte de un movimiento de guerrillas que al final igualmente perseguí­a tumbar al Gobierno. La figura de golpe de Estado al final de cuentas es una forma de tener acceso al poder para hacer polí­tica. La historia nos enseña que tras un golpe de Estado si este triunfa los involucrados son llamados patriotas, pero si fracasa pasan a engrosar las filas de los enemigos públicos. Por otra parte, no todos los golpes de Estado han terminado en dictaduras oprobiosas, muchos han abierto el camino a un buen Gobierno mientras que por el otro lado, la ruta democrática ha dejado muchas veces resultados lamentables: incapacidad y rapiña

Doctor Mario Castejón

El 3 de julio p.p. en su página web desde Oxford, Inglaterra, el Analista Joaquí­n Villalobos escribió sobre los sucesos recientes de Honduras, con una claridad meridiana. Villalobos fue fundador del E.R.P., la facción más radical del FMLN en El Salvador y fue conocido durante la guerra como el Comandante Atilio a cargo de la conducción de la lucha armada. Frustrado se retiró al final en abierta oposición a la polí­ticas de Shafik Jorge Handal y Handal lí­der del brazo polí­tico del F.M.L.N quien no permitió lí­neas diferentes a la suya en el colectivo de la Organización Guerrillera.

En su enfoque Joaquí­n Villalobos, hoy con un Doctorado en Ciencia Polí­tica por la Universidad de Oxford, manifiesta que en la crisis de Honduras debe privar el criterio de mediación y no de imposición, expresando que fue irresponsable que la comunidad Internacional no actuara antes de un golpe que se veí­a venir claramente. Sigue diciendo Villalobos: lo que se necesita es una polí­tica de mediación que ayude a la reconciliación entre los hondureños, y lo más importante, hay que ver todo el problema y no sólo el golpe, quizás lo de Honduras se resuelva negociando, pero sólo es cuestión de tiempo para que Chávez provoque otro conflicto en otro lugar y quizás otro Gobierno se decida a pararlo rompiendo normas como ya lo hizo Colombia y ahora Honduras. Este golpe no es igual que los del pasado: ahora los militares no fueron el actor principal, sino que prevaleció el surgimiento de un conflicto entre los Poderes de Estado; segundo no está planteada una interrupción democrática en Honduras, seguirán habiendo elecciones libres; tercero, hay una correlación de fuerza interna en la que es obvio que el Presidente (se refiere a Zelaya) es el eslabón más débil, es decir, Zelaya es fuerte afuera y los golpistas adentro.