La creatividad en la música de Weber


celso

Continuamos este sábado con la originalidad del músico alemán Karl María Von Weber y como un homenaje a Casiopea, esposa de lucero, que en su alma de puntillas todo el vibrar sonoro de los mares ancestrales y en sus calles de lirio se desliza mis alas grises.

Celso A. Lara Figueroa
Del Collegium Musicum de Caracas, Venezuela


Sin embargo, la salud de Von Weber era cada vez más precaria, afectado de aguda tuberculosis pulmonar, se sentía cada vez más débil y enfermo. Los médicos que lo cuidaban le auguraron entonces, siempre que contara con reposo y tranquilidad, cuando más seis meses de vida. En esos días recibió una proposición del teatro Covent Garden de Londres. Se trataba de ir a esa ciudad y escribir la música para un libreto de asunto parecido al argumento de la obra de Shakespeare “Sueño de una noche de verano”. Esta nueva obra tenía por título Oberón y pagaban a Weber una buena cantidad por la música, los ensayos, puesta en escena, etc. Los médicos le pronosticaron una muerte inmediata en menos de dos semanas si lo hacía.

Weber, que no tenía un centavo que dejar a su esposa e hijos, decidió aceptar la proposición y viajar a Londres, pensando en que de todos modos iba a morir, pero así podría dejar algo a su familia. Hizo el viaje, escribió la obra, sacó fuerzas de su debilidad y la dirigió la noche de su estreno. Fue un gran éxito, pero Karl María murió el mismo mes del estreno.
Fue enterrado en Londres y él mismo escribió el epitafio que habría de ponerse en su tumba el cual dice: “Aquí descansa un hombre que ha amado a los hombres y al arte con toda honradez y pureza”. Tenía un poco más de treinta y nueve años.
   
 La música de Weber es romántica, especialmente la de sus óperas. La música instrumental podría llamarse pre-romántica o postclásica, pero en la ópera es definitivamente romántico por varias razones: una de ellas es el tipo de asuntos que escoge; sus obras siempre están llenas de imaginación y fantasía, aparecen en ellas duendes y brujas, toda clase de elementos terroríficos son utilizados. La música se adapta a las situaciones más siniestras, tales como apariciones de Satanás, muertos que resucitan, vampiros, brujos y murciélagos, noches oscuras donde el terror reina, misterio, fascinación de lo desconocido.

Además Weber siente muy poco respeto por las tradiciones musicales, le tienen absolutamente sin cuidado el contrapunto y las fugas, así como sus reglas. Hace su música con gran libertad, aun cuando a veces incurre en errores de técnica. En cambio, sus melodías son espontáneas, frescas, atractivas y amables. Sus armonizaciones son ricas y cálidas. Empleó modos exclusivamente alemanes y es por esto el primer nacionalista en la música, aun cuando no toma elementos ni temas del folklore, sino de la tradición en ciertos aspectos. Su música es alemana y luchó porque tuviera ese carácter.

En ese sentido es antecesor de Berlioz, en Francia; de Rimsky Korsakov en Rusia y, sobre todo, de Richard Wagner en Alemania. Sin cuidarse de la polifonía ni de las formas sinfónicas, su música es libre y por eso es un romántico puro.

En su obra se cuentan nueve óperas, veintiocho obras para teatro, ocho cantatas, dos misas, más de cien canciones, treinta y tres obras corales, dos sinfonías, dieciséis conciertos para solista y orquesta, más de treinta obras para piano solo, varias oberturas, danzas y marchas.

Una obra muy conocida y que escribió para piano es su Invitación a la danza; en ella se nota la influencia del teatro, tiene en la música los elementos para hacer una obra de ballet, con la coreografía necesaria. Esta composición es el primer vals de la historia de la música; fue posteriormente orquestado por Héctor Berlioz.