En esto se considera identificar con nuestra imaginación los pasos eficientes que culminen a un objetivo que hemos visualizado.
Los poderes de la mente y sus atributos, son los que crean y hacen que actuemos al límite, empleando habilidades naturales para lograr los objetivos, tales como una casa, un automóvil, dinero en el banco, y esto sugiere que debemos hacer algunas cosas para hacerlos realidad.
Cuando nos ponemos a hacer algo, el factor que lo mueve somos nosotros. El final que aparece, comienza con nuestra actitud de acción para lograrlo.
Existe una diferencia entre crear y un deseo cabal, este requiere poder de lucha de nuestra parte, pues si únicamente se desea se está creando sólo una fantasía en nuestro universo mental.
Un deseo es un simple anhelo. Si el objetivo es real, es alcanzable. A la pretensión sigue el diseño, y luego considerar si su manejo es posible de acuerdo con nuestras capacidades.
Ocurre ocasionalmente que un hombre lleve a cabo, o por suerte, resulte con un hecho exitoso sin haberse incorporado personalmente en su desarrollo, esto es una mera casualidad que no debe perturbar a ninguno, lo que efectivamente procede es planear el producto deseado y obtener los medios suficientes para realizarlo.
Las personas no ejecutan algo porque sus acciones no están coordinadas. Sueñan simplemente y sus imágenes nos la hacen realidad debido a la pasividad en su desarrollo. Todo se inicia con un cuadro mental alcanzable, elementos de apoyo y financiamiento adecuado, y si el entendimiento es claro, todo está dado para realizar los propósitos.
La mente crea el deseo final y la subconciencia lo recoge. Si la conciencia infiere el ideal como débil, es recomendable abandonarlo, y liberar la mente del cuadro incubado