La construcción de paradigmas para el futuro


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La mayoría de paradigmas o modelos que se han venido construyendo e implementando durante las últimas décadas nos han venido del exterior; poco se ha hecho internamente para explorar nuevas posibilidades, diferentes formas de enfrentar nuestra realidad, esquemas alternativos para intentar modificar las condiciones propias de nuestro subdesarrollo.

Juan José Narciso Chúa


Sin embargo, aquellos que provienen de fuera han tenido la bendición de organismos financieros internacionales y han encontrado el eco ideológico de las élites y la escasa capacidad analítica de los políticos, con lo cual la confluencia ha sido positiva y su implementación aplaudida.
De esta cuenta el consenso de Washington con su receta de diferentes acciones que se debían tomar para corregir nuestra economía, plantearon cuestiones que ciertamente muchas de ellas contribuyeron a alinear las finanzas, a facilitar la inversión privada y a corregir graves distorsiones macroeconómicas; sin embargo, algunas de sus propuestas como la desregulación han mostrado sus graves consecuencias a nivel internacional, así como internamente, principalmente cuando muchas de ellas ciertamente presionaron para reducir al Estado y así se hizo, pero poco o nada se hizo para construir un Estado fuerte, no grande; eficiente y que ganara independencia de pensamiento y acción con respecto a diferentes actores económicos, pero contrariamente, hemos terminado con un Estado maltrecho, vulnerable, débil y preso de las presiones de las élites y las transnacionales, condiciones que han motivado y facilitado el crecimiento, amplitud y profundidad de la corrupción.
Hoy que nos encontramos en el primer cuarto de siglo de la democracia, pareciera que los avances que hemos tenido resultan bastante magros y los retrocesos marcan nuestro devenir como país y como sociedad, pues muchas de las gestiones de gobierno poco han hecho para construir una sociedad diferente y un país distinto y se han obnubilado con creer que una nueva gestión significa que todo hay que hacerlo de nuevo y olvidándose que el período de gobierno es corto y las pocas cosas que se pueden hacer son limitadas, pero muchas se pueden empezar a tejer o construir, sentando bases, construyendo fundamentos para el futuro, pero en esta última parte poco se hace.
Y de ahí que en cada período de gobierno, se tienen que hacer las mismas cosas que en otros gobiernos, sólo que en diferentes volúmenes y en contextos distintos.  Todas las gestiones intentan retomar la senda de la gobernabilidad, de la justicia, de la solidaridad y se inician reformas, se crean comisiones, se plantean nuevos mecanismos, pero la coyuntura termina consumiendo estos esfuerzos.   Todos los gobiernos requieren de una reforma tributaria, de una agenda de competitividad, de un clima propicio para la inversión.  En cada gestión se reconocen las grandes limitaciones en salud, el desastre de los hospitales, las grandes dificultades en educación, las serias fallas en vivienda.  Ni hablar de la necesidad de enderezar y tratar de limpiar decentemente las instituciones de seguridad, presidios y justicia, como comisiones de reforma de la PNC, modernizar presidios y otras iniciativas similares, pero todo termina, desafortunadamente, en nada o poco.
La forma de introducir reformas posiblemente encuentran sus mayores fallos en nacer, formularse e implementarse descansando en la urgencia y el apremio de presentar resultados y muchas veces sobre la base de diagnósticos apresurados y con poco sustento técnico, de esta cuenta, sus posibilidades de éxito son bastante inciertas, sus resultados magros y, por lo tanto, la construcción de bases de procesos y proyectos que se mantengan en el futuro resultan poco efectivos.
La construcción de nuevos paradigmas obligan a pensar en primer lugar y luego organizar pero tomando en cuenta el futuro, no nada más el período de cuatro años.  Igualmente, todo lo que ha ocurrido y lo que se ha hecho, merece discutirse y analizarse detenidamente para introducir reformas que permitan introducir modificaciones profundas en el estado de cosas; las reformas irán construyendo modelos y los modelos pasarán a ser paradigmas que definen una sociedad distinta y un pueblo con mejor suerte.