La conducta infiel


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Las maneras de sentirse traicionados son distintas para mujeres y hombres. La preocupación más importante de la mujer ante la infidelidad de su pareja es acerca de cuánto este se involucra emocionalmente con la otra persona. Mientras que para el hombre, quien recibe una herida narcisística a su ego, es la interacción sexual de esta con otro hombre. En donde él imagina que esa vivencia la envuelve a ella teniendo un sexo tórrido con el otro.

Dra. Ana Cristina Morales


La mujer es más propensa a culpabilizarse por la conducta infiel de su pareja. Ella se pregunta a sí misma ¿Qué he hecho mal dentro de la relación? ¿Hay algo malo en mí? ¿Es que no soy suficiente?

La pregunta del millón ¿Por qué hombres y mujeres son infieles? Ya que esta situación suele ocurrir en las malas relaciones de pareja, así como en las buenas. Se describe que muchos hombres se dejan conducir por el deseo de la aventura sexual, no les interesa el romance, para los hombres es de innegable importancia el sexo. Aunque no todos los hombres se dejan conducir a una aventura por este. Existen para los cuales el sexo y el involucramiento emocional van unidos.

La infidelidad de las mujeres busca el poseer una atención especial, comunicación y afecto físico. En general ellas no enfatizan en la sexualidad, lo más importante es el romance, el sentido de validación y aprecio que pueda proporcionar ese otro.

Para muchas personas una aventura es una oportunidad de romper con la monotonía de su diario vivir, la cual ofrece una manera de escape. Y ante las dificultades surgidas dentro de una relación estable de pareja. Aparecen algunos argumentos para la búsqueda de una aventura. Como el encontrar una nueva situación con la ausencia de conflictos y un la renovación de la sensación de control. La aceptación de llegar o no llegar a ser infieles depende del sistema de valores de cada quien.

Las conductas que dan indicios de la infidelidad al parecer son más fáciles de detectar en los hombres que en las mujeres. Pero consisten en cambios que suelen ser repentinos. Como la merma en la comunicación de la pareja, el no hacer comentarios sobre sus rutinas diarias, las llamadas misteriosas en las cuales se apartan para contestarlas, el salir con amistades más de lo de costumbre, retrasos frecuentes, el interesarse más por verse físicamente bien, cuidar más la elección de su ropa, uso de productos de belleza y más lociones y perfumes, falta de deseo sexual con su pareja. Pero existen datos específicos para los hombres y mujeres. Los primeros presentan una lista de mayores gastos de dinero de manera injustificada y por otro lado a las mujeres se les nota en su cara absorta, sus momentos en el que se le va su pensamiento, sus ojos lumbrosos y en su sonrisa constante y desatinada. (Favor de no tomar al pie de letra y exacerbar paranoias).

La infidelidad como tema es algo complejo de entender, en los hombres el machismo les insta a su conducta infiel y a las mujeres a sostener una tolerancia ante esta. Así como a ser partícipes de roles que contribuyen a descalificar su propio género. La amante es considerada la segunda, la de menor importancia, la que no tiene derechos, la que generalmente tendrá hijos e hijas sin un respaldo social. La que no tendrá que dar problemas y solo beneficiar con placer, la que se considerará eternamente vestida en ropas sensuales y poco prácticas. Pero esto es otro tema, lo que sí quisiera dejar evidente es que muchas de estas “otras mujeres” presentan características de mucha dignidad y lealtad ante sus parejas y también merecen respeto. No son ellas las infieles, son los novios y los maridos. Por favor mujeres del mundo dejemos de halarle los pelos a quienes en realidad no lo merecen.