La compasión humana tiene que ver con el reconocimiento de nuestro propio dolor, de ser indulgentes con nosotras/os mismos y aprender a ver los sucesos trágicos de nuestras vidas como etapas superables, pero, en las cuales hemos de tenernos consideración, respeto, benevolencia y paciencia. También ha sido descrita como una virtud a medio camino entre el amor y la ternura.
crismodenesi@gmail.com
En diversas ocasiones nosotras/os somos las personas que menor compasión tenemos con nosotros mismos. Podemos en ocasiones, ver claro el dolor o sufrimiento de alguien más y estimar y ser apacibles con dichas personas. La compasión hacia nosotras/os mismos ha de ser entendida como un mecanismo del ejercicio de nuestros autocuidados personales. Que nos ayudarán a fortalecernos interna y externamente con la finalidad de seguir el transcurso de nuestras vidas.
Esto significa también ser empático consigo mismo. Si no tenemos este tipo de pericia hacia nosotros, ¿de qué otra manera podríamos obtenerla hacia los demás? El mundo necesita de más compasión y amor.
Necesita solidaridad entre la humanidad, que se exprese en el ejercicio de los valores y en el respeto a los seres humanos, a los seres vivos en general, a nuestra sociedad y a nuestro mundo.
Pero es trágico observar que la compasión es un sentimiento difuso y poco entendible para muchos de nosotros. Que lo más cercanamente visible a este sentimiento es la lástima. Cuya traducción puede ser desalentadora, estática y empobrecedora hacia la persona que nos la provoca.
Sin embargo el diccionario de la Real Academia Española define la compasión como «Sentimiento de ternura y lástima que se tiene del trabajo, desgracia o mal que padecen algunos». Pero este también define la lástima a la ternura desde el amor. Pues define lástima como «enternecimiento y compasión que existan los males de otros».
A mi manera de pensar, compasión y lástima son algo distinto y que el peor sentimiento que alguien puede generar o llegar a sentir es la lástima Ya que esta se convierte en un arma de autodestrucción y de victimización llegando a limitar toda expectativa de una vida razonablemente adaptada a la situación que a cada una/o de nosotros nos ha tocado vivir.
La lástima no genera procesos de crecimiento y desarrollo personal, sino todo lo contrario, permite que muramos en vida. Nos achiquita como seres, nos limita nuestras potencialidades y nos lastima tremendamente en nuestra autoestima.
«La compasión puede definirse como un estado mental que no es violento, no causa daño y no es agresivo. Se trata de una actitud mental basada en el deseo de que los demás se liberen de su sufrimiento, y está asociada con el sentido del compromiso, la responsabilidad y el respeto por los demás».
La verdadera compasión. No obedece tanto a que tal o cual persona me sea querida como al reconocimiento de que todos los seres humanos desean, como yo, ser felices y superar el sufrimiento. Y también, como me sucede a mí, tienen el derecho natural de satisfacer esta aspiración fundamental.
En cierto sentido, podría definirse la compasión como el sentimiento de no poder soportar el sufrimiento de otros seres sensibles. Y para generar ese sentimiento se tiene que haber antes apreciado la gravedad o la intensidad del sufrimiento del otro. Así pues, creo que cuanto más plenamente comprendamos el sufrimiento, tanto más profunda será nuestra capacidad de compasión».
El Dalai Lama también nos dice que para construir una relación sólida se necesita afecto verdadero, compasión y respeto mutuo.
Para conseguir nuestra paz interior hemos de ser capaces de ser compasivos con nosotras/os mismos y con el mundo. Cambios personales e individuales pueden llegar a generar cambios sociales. Si cada una/o de nosotros en Guatemala, tratáramos de trabajar en pro del bienestar y la felicidad de nosotros mismos y de nuestro pueblo habría gobernantes con mejores conciencias, y el pueblo lucharía por su patria con una amplia conciencia y confianza.