La Ciudad de los Leones (Parte II La Práctica)


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Resultaría pretencioso el afirmar que cinco días son suficientes para profundizar y conocer Singapur. Si bien el país entero es solo una ciudad, a primera vista la ciudad impresiona: espacios, edificios, centros comerciales y de recreación pululan a diestra y siniestra a ojos del visitante, diseñados por las mejores firmas de arquitectura del mundo.

Juan Antonio Mazariegos G.


El orden y la organización se encuentran enraizados en Singapur, el diseño de la ciudad se mantiene a una distancia tal que hoy se planifica el Singapur del 2025 y desde ya se pueden conocer los planes para aumentar la densidad poblacional que  las distintas zonas de la ciudad tendrán para ese entonces. Singapur le ha ganado más de la mitad de su territorio al mar, eso para que no parezca poco decirlo, son más de 300 kilómetros cuadrados y sobre ellos se desarrolla con inteligencia el Singapur al que los visitantes llaman el Epcot de Asia y es que eso parece, una ciudad diseñada de manera tal que todo parezca puesto para la foto.

Mantener el orden ha significado también un enorme costo para los singapurenses, desde las burlas que ellos mismos se hacen sobre su ciudad llamándole Finn City (la Ciudad de las multas) hasta el tener que llevar 40 años de gobierno  unipartidista, todo parece indicar que Singapur debe su desarrollo a la suerte, llegó alguien con visión al gobierno y se perpetuó en el mismo 40 años y el resultado es este, Lee Kuan Yew a quien llaman el Padre de Singapur estuvo en el poder como Primer Ministro entre 1959 y 1990, fecha en que entregó el poder a su sucesor en el partido. Si bien existen otros partidos en la oposición estos sobreviven en el Parlamento, unicameral, por el hecho de que existe una ley que obliga a que haya oposición. El pago por el desarrollo es también enorme, la atracción de la ciudad hacia las grandes multinacionales funcionó y detrás de unas llegaron otras y la espiral inflacionaria en Singapur la ha convertido en una de las ciudades más caras del planeta, un apartamento de 150 metros cuadrados, en una de las zonas de nueva población de Singapur puede costar medio millón de dólares de Singapur, el equivalente a 430 mil dólares americanos o un taxi puede costar a la empresa de taxis doscientos mil dólares de Singapur, sin que el vehículo llegue a ser propiedad de nadie. Los expatriados, como se llaman a sí mismos los extranjeros en Singapur que trabajan para una multinacional, al igual que las corporaciones a las que pertenecen, están encantados con Singapur, le llaman el Asia suave (soft Asia), pues tiene todo lo que tiene Occidente en un entorno oriental y exótico.

Sin duda, ningún comentario de los que escuché me llamó más la atención que aquel que reflejaba el sentir de la población local, las generaciones que se sitúan en los 30 años o más están muy orgullosas de Singapur, las nuevas generaciones se sienten presionadas por la competencia y con depresión por su futuro y es que quién los puede culpar, quién podría vivir en Epcot toda su vida.