Un tema que se estuvo esgrimiendo para la oposición a aprobar por el Congreso de la República, la CICIG fue el de la soberanía nacional, lucha que si la miramos desde otro ángulo fue aleccionadora, porque demostró el uso de pulsos políticos que no se dan con frecuencia y la disciplina partidista que no se observaba desde los tiempos parlamentarios con el Partido Revolucionario, porque el MLN, otro partido fuerte, en más de una ocasión tuvo insubordinaciones a la hora de las votaciones parlamentarias.
Pero retornando al punto de la soberanía nacional, esta se ha perdido de diferentes formas sin que haya una voz que abogue por su respeto, tal el caso, se me ocurre, de la dolarización. Según la Carta Magna, la moneda de curso legal en Guatemala es el Quetzal, pero vemos a diario los desplegados de prensa en donde los productos son publicitados en dólares, y si se inquiere vía telefónica contestan que el precio es de tantos dólares. Lo mismo ocurre con los alquileres o compra-venta de las casas: «vale tantos dólares». Eso a mi juicio está en contra de nuestra soberanía por la devaluación del Quetzal.
Tenemos también por caso la cantidad de monopolios impuestos por transnacionales, que también a mi leal saber y entender son atentados en contra de nuestra soberanía nacional, pues la Constitución Política de Guatemala los prohíbe, pero tampoco se hace algo por evitarlos, e incluso, hilando fino, hasta los vuelos de la aviación comercial o turísticos están en la misma línea porque están «violando» nuestro espacio aéreo o los barcos nuestras fronteras marítimas, y así, hay otros casos, que si queremos retorcer las leyes en favor de nuestros intereses personales, se hace, aunque son casuísticos.
Pero lo importante es que privó la razón en el caso de la CICIG, y fue aprobada su creación.
GOTITA: El busto de Méndez Montenegro, a inmediaciones de la Municipalidad capitalina, se volvió eso: un busto negro.