La CIA, la Guerra Frí­a, los Proyectos de Desarrollo y los intereses norteamericanos en Guatemala (Final)


Es imposible predecir lo que hubiera sido si todo se hubiera llevado de forma diferente. Para que el Gobierno del coronel Arbenz terminara, y siguiera su rumbo los proyectos del Segundo Gobierno de la Revolución faltó mano fuerte para llevar el timón además de la astucia y brillantez polí­tica de la que sí­ hizo gala el doctor Juan José Arévalo y por otra parte no tuvo un alter ego que leyera claro el mundo de entonces.

Mario Castejón

La tarjeta de presentación de Guatemala en la primera década de la Guerra Frí­a marchando al compás de la Unión Soviética fue un error polí­tico inmenso. Si aquel Gobierno aun con un perfil socialista claro se hubiera distanciado de la jugada del Kremlin que buscaba una cabeza de puente cercana a los Estados Unidos poco hubiera sucedido. Está demostrado que los intereses norteamericanos que ventajosamente explotaban al paí­s desde muchos años atrás no fueron la causa primera por lo cual la Casa Blanca organizó y ejecutó PB Success para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz. No se puede ocultar la coincidencia de personajes en Washington que mantení­an una relación cercana cuando no un compromiso con los Directores tanto de la UFCO como de otras multinacionales vinculadas con ésta y pusieron de su parte para que la administración de Eisenhower se decidiera a implementar PB Success para derrocar al gobierno del coronel Arbenz.

Pasaron cuatro años desde la caí­da de Arbenz hasta el inicio de los primeros brotes de la guerrilla en Guatemala lo que significó alejarse cada vez más del gobierno democrático deseable, una sucesión de gobiernos militares con cierta variante en el de Méndez Montenegro hasta llegar a Cerezo Arévalo en 1985. Durante esos años se acepto la intervención de los Estados Unidos en la polí­tica centroamericana hasta que fueron cayendo uno a uno los ladrillos del muro de Berlí­n y detrás de estos el modelo de la Unión Soviética se vino abajo.

Es interesante conocer de un vistazo lo que paso con los proyectos de desarrollo vinculados a los intereses norteamericanos. La UFCO recuperó dos terceras partes de las tierras expropiadas y devolvió el resto; en esas tierras se desarrollaron parcelamientos en las vecindades de Tiquisate de donde provení­an la mayorí­a de ellas. El resto de las tierras incultas y algunas invadidas o posesionadas abusivamente provenientes de propietarios privados fueron reintegradas. Erróneamente el gobierno de Castillo Armas no manifestó intención por comprarlas para usos de arrendamiento o aparcerí­a, el método lógico para iniciar una Reforma Agraria consecuente además de parcelar las tierras con vocación agrí­cola propiedad del Estado en Izabal, parte norte de Huehuetenango, Alta Verapaz y Quiché y algunas extensas áreas del Petén.

La UFCO continuó funcionando algunos años como tal y ya en la década de los 70pasó a ser la Compañí­a Bananera del Norte o BANDEGUA. El proyecto de Tiquisate desapareció y sus mejores tierras fueron vendidas a dedo a precios menores que los del mercado, privilegiados cercanos a los gobiernos en las décadas de finales de los sesentas y setentas. Cosa parecida sucedió con grandes extensiones de la Bananera del Norte o BANDEGUA vecinas a Quiriguá en las márgenes del rí­o Motagua. Esta Bananera del Norte pasó a propiedad de la Compañí­a del Monte y luego dio origen a otras explotaciones también dedicadas a la exportación del banano que funcionan hasta la fecha.

De las subsidiarias cercanas a la UFCO, la Internacional Railroad of Central America IRCA se vino abajo con la construcción de la carretera al Atlántico y el Puerto de Santo Tomás completados durante los gobiernos de Castillo Armas y de Ydí­goras Fuentes. Al haber perdido el monopolio lentamente murió el Ferrocarril del Norte hasta que lo resucito FEGUA como una nueva inversión en la década de los 90. La Tropical Radio y la Empresa Eléctrica propiedad esta última de la Bond & Share pasó a ser patrimonio de Guatemala en los 70. La presa de Jurún Marinalá se terminó de construir en un momento en el que ya era insuficiente para las necesidades del paí­s.

Los hombres fuertes de aquellos años no son más que historia: El Embajador John Emil Peurifoy fue enviado a Tailandia inmediatamente que Castillo Armas fue declarado Presidente en octubre de 1954. Murió en un lugar cercano a Bangkok el 12 de agosto de 1955 cuando dejo atrás a los cuatro vehí­culos jeep de su escolta personal y chocó su flamante Thunderbird azul contra el muro de un puente obstruido por un vehí­culo pesado. Peurifoy y Castillo Armas no hicieron buenas migas y este salió por presiones polí­ticas. En un documento desclasificado Peurifoy se lamenta de la escogencia de Castillo Armas diciendo que el sabí­a que iba a dar problemas y expresó que era un hombre de carácter voluble. Castillo Armas fue asesinado el 26 de julio de 1957 con participación de sus aliados el Teniente Coronel José Trinidad Oliva y el Generalí­simo Leonidas Trujillo, presidente «vitalicio» de la República Dominicana. Oliva a su vez fue asesinado años más tarde. El Coronel Arbenz exiliado primero en Cuba y luego en México murió el 27 de enero de 1971 y nunca más tuvo trascendencia. El Secretario de Estado Foster Dulles murió el 24 de mayo de 1959. Y el presidente Dwight Eisenhower diez años más tarde el 28 de marzo de 1969, el mismo año en el que falleció el Director de la CIA Allen Dulles un 29 de enero. El General Bedell Smith se retiró después de PB Success y paso a ser miembro del Directorio de la United Fruit Company, murió el 9 de agosto de 1961. Samuel Zemurray el hombre que apoyo la campana contra Arbenz a nivel de la Casa Blanca y a través de E. Bernays cuando era presidente de la UFCO falleció el 30 de noviembre de 1961 y es recordado por su legado filantrópico al desarrollo de la agricultura en Centro América.

Para terminar, lo sucedido en aquellos años ha sido tergiversado y como decí­a en alguna de estas entregas personajes como Castillo Armas y Arbenz fueron satanizados por sus detractores cuando ellos indudablemente deben haber tenido motivaciones patrióticas aunque algunos hechos alrededor de sus personas despertaron odios irreconciliables. Considero que es justo que las generaciones actuales conozcan puntos de vista con un enfoque imparcial de los hechos que es lo que el historiador debe hacer trascender en su análisis.