La CIA; la guerra frí­a; los proyectos de desarrollo y los intereses norteamericanos en Guatemala (2ª. Parte)


Una coincidencia fatal para el Gobierno del coronel Jacobo Arbenz fue la presencia en la Casa Blanca del General de cinco estrellas Dwight D. Eisenhower, un soldado que pensaba como soldado y no como polí­tico. Para Eisenhower un héroe de la Segunda Guerra Mundial que habí­a ganado sus batallas con lógica militar, estar en la guerra frí­a era como estar metido en su salsa, una nueva batalla que no estaba dispuesto a perder. La contención de la Unión Soviética no la veí­a en Europa a miles de kilómetros, la veí­a en su traspatio cercano en Centroamérica, concretamente en Guatemala.

Mario Castejón

El fracaso de la polí­tica Truman en China era una espina dolorosa para el nuevo Gobierno Republicano que no estaba dispuesto a hacer concesiones. En Corea habí­an salido librados de la deshonra por un armisticio obligado tras la invasión de los ejércitos de Mao, el mismo que habí­a derrotado a Chiang Kai Shek a pesar del apoyo del Departamento de Estado. Si las tropas de Mao no hubieran cruzado el Rí­o Yalú enfrentando a las tropas de las Naciones Unidas, no se habrí­a puesto en riesgo el honor y el liderazgo de los Estados Unidos .

Eisenhower tení­a muy presente las culpas de Truman quien no era de su simpatí­a. No aprobaba que Truman durante el conflicto de Corea hubiera retirado del mando a Douglas Mac Arthur el otro General de cinco estrellas también héroe de la Segunda Guerra Mundial cuando exigió al Presidente una respuesta contundente contra China pidiendo autorización para bombardear las bases que abastecí­an al enemigo desde Manchuria. Para la Casa Blanca después de haber detenido los intentos de expansión soviética en Europa al frustrar la toma del poder en Italia y Grecia mediante acciones en las que la CIA jugó un rol trascendental, lo que estaba sucediendo en Guatemala era un riesgo que no se podí­a correr.

A la vista del croquis mundial nada era más importante en ese momento que lo que sucedí­a en Guatemala. En Argelia se acentuaba el malestar anticolonialista pero el ífrica negra se habí­a sosegado con las acciones de Inglaterra en Kenia. En el Medio Oriente Mossadegh habí­a sido derrocado en Irán para beneplácito de Washington y el gobierno pro norteamericano del Sha Reza Pahlevi guardarí­a esa puerta. En el Sudeste Asiático sí­ habí­a un problema serio y este era Ho Chi Minh. Aquel hombre menudo y frágil vistiendo pantalones cortos al estilo colonial habí­a demostrado ser un luchador implacable que empezaba a inquietar al Departamento de Estado, sin embargo, los franceses todaví­a estaban a cargo y no habí­a sucedido ,la retirada de los paracaidistas de la Legión Extrajera en Dien Bien Phu que significó la derrota de Francia. Tras esto principiarí­an a llegar los «asesores» norteamericanos con la CIA en pleno para librar una guerra de contención a lo largo de los años en aquel territorio, la guerra de Viet Nam .

Volviendo al tema central, el derrocamiento del coronel Arbenz en 1954 nadie duda que los intereses de la United Fruit Company estaban profundamente afectados por la Reforma Agraria. Sin embargo, el problema de fondo es que a los ojos del Departamento de Estado y de la Casa Blanca por muchas otras razones válidas o no, el Gobierno de Arbenz se habí­a colocado del lado de los intereses de la Unión Soviética. El problema vení­a desde el mandato del doctor Arévalo quien se oponí­a a los designios del Departamento de Estado aunque con gran habilidad supo conducir el juego impidiendo que lo etiquetaran de comunista. Lo anterior a pesar de la visita del Secretario del Partido Comunista de Cuba Blas Roca y la presencia constante como Asesor de la Central de Trabajadores de Guatemala de Vicente Lombardo Toledano, un comunista reconocido y Presidente de la Confederación de Trabajadores de Latino América. El coronel Arbenz no tuvo ese cuidado, al contrario personas cercanas a él vinculadas a la Unión Soviética lo comprometí­an lo cual era contabilizado por la Casa Blanca.

Sucesos de la guerra de Corea en 1949 señalan que Guatemala desde entonces

se coloco a los ojos del Departamento de Estado del lado Soviético. Cuando dio inicio esa guerra el presidente Arévalo a través del Canciller Enrique Muñoz Meany hizo una declaración afirmando su solidaridad con los Estados Unidos y con las resoluciones de las Naciones Unidas. Como muchos paí­ses latinoamericanos, Guatemala no envió tropas a Corea por no llenar los mí­nimos establecidos y hasta ahí­ eso no fue mal visto. La controversia surgió al final del conflicto en 1953 durante el Gobierno del coronel Arbenz con motivo del armisticio en Washington. Entonces Guatemala se alineo con el bloque de paí­ses liderados por la Unión Soviética y China que acusaron a los Estados Unidos de conducir una guerra bacteriológica en Corea. Existen otros ejemplos en los que Guatemala actuó del lado de la Unión Soviética en momentos en que existí­a una confrontación en la que se luchaba por la sobrevivencia

Otra coincidencia fatal para el Gobierno del coronel Arbenz fue la presencia de los hermanos Dulles , uno de ellos John Foster Dulles, Secretario de Estado haba sido abogado de la United Fruit Company y el otro Allen Dulles su «alter ego» era el Director de la CIA en donde estaban incrustados hombres que habí­an sido subordinados de Eisenhower durante la II Guerra Mundial.

(continuará)