Cuentan que al convertirse en Presidente don Manuel Estrada Cabrera llamó a su mejor amigo y colega y le preguntó ¿qué ministerio dentro de mi gobierno deseas ocupar? El amigo y colega le respondió: ninguno Manuel, por lo que el Presidente Estrada le preguntó ¿qué puesto es el que tú deseas?, la respuesta fue ninguno Manuel. Desconcertado el Presidente le dijo ¿no comprendo?, ¿qué es entonces lo que tú deseas?, el colega y amigo le respondió: acompañarte dos veces a la semana en el recorrido de tu casa a las oficinas de gobierno, en tu carroza. El colega y amigo se convirtió en uno de los más exitosos abogados porque tenía a su disposición dos veces a la semana el oído del Presidente de la República.
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Las cosas no han cambiado, el derecho de picaporte, la posibilidad de conversar, de convencer al Presidente, al Vicepresidente, a los ministros de gobierno, sigue siendo para los poderosos empresarios mucho más importante que el desempeñar un puesto específico en el gobierno.
Guatemala es el país que más helicópteros tiene proporcionalmente al número de habitantes. El aeropuerto La Aurora aloja en sus numerosos hangares cientos de aviones particulares, muchos de ellos de dos motores, algunos propulsados por turbinas, la mayoría improcedentemente están a nombre de las empresas, lo que le permite a sus dueños transporte de forma expedita, sin limitaciones de horario, sin controles fiscales; tanto en sus actividades de trabajo como en sus múltiples viajes de placer, dentro y fuera del país. El gobierno, como lo tiene el Banco de Guatemala y otras instituciones, debe tener los medios de transporte aéreo propios que le son indispensables.
Pretender pensar, pretender decir que un amigo le presta un jet, un helicóptero sin ningún interés es un autoengaño, especialmente si en el viaje quieren acompañar al funcionario. Pensar que la élite económica, que la supercúpula da algo al gobierno, a los políticos a cambio de nada, es pensar que se puede tapar el sol con un dedo.
Bochornoso, lamentable pero predecible es que el máximo empleado de CACIF salga diciendo que el Vocero Presidencial está equivocado, que ellos no se han comprometido a facilitarle al Presidente los medios de transporte aéreo privados cuando los requiera. Quién pensaría que el director ejecutivo de CACIF lo sabe todo o decide lo que la supercúpula económica hace… ja, ja, ja.
Una hora del Presidente, del Vicepresidente, de los ministros es un tiempo precioso, valioso por eso es que desde hace más de 50 años, en sus desplazamientos terrestres tienen escolta y vía libre.
La Presidencia conforme a su necesidad puede alquilar aviones para viajes expresos como lo hacen diferentes empresas, también puede usar líneas comerciales sacrificando parte de su tiempo y de la comodidad, ambas alternativas no son igual de ventajosas que tener medios propios, pero sin duda alguna son mejores que deber favores o viajar obligatoriamente acompañado de personas que buscan influir.
Si los aviones de la Presidencia, que fueron confiscados al narcotráfico en el pasado, ya no están adecuados, véndanlos, úsenlos como enganche, el gobierno debe tener sus propios medios de transporte, son un gasto necesario, son un gasto indispensable porque «regalado se murió».