La capacidad y la ética del PDH


Jorge_MARIO_Andrino

Para ser un verdadero Magistrado de Conciencia o Defensor del Pueblo, apelativos que identifican al Procurador de los Derechos Humanos, se requiere una serie de requisitos mucho más importantes que los que la Constitución y las leyes establecen; se trata de una capacidad para el ejercicio del cargo y una ética intachable a todo nivel, profesional, familiar, laboral y humano.

Jorge Mario Andrino Grotewold


Durante la presente semana se escogió y criticó a la terna de aspirantes al cargo del PDH, luego que la Comisión Legislativa tuviera una serie de rondas de evaluación de forma pública, pero que aun así no satisfizo a algunos que quisieron haber visto a sus favoritos dentro de los seleccionados.  Los medios de comunicación han cumplido con su labor de informar y aportar con análisis crítico el procedimiento y su resultado, quizá con la expectativa que con el impulso de sociedad en su contexto, el Congreso de la República pueda hacer la mejor selección.

Pero uno de los elementos más importantes de esta elección es, que quien sustituya al doctor Sergio Morales, deberá emprender una serie de acciones efectivas de defensa de los derechos humanos, dentro de los cuales existen temas que por su naturaleza deben ser abordados con absoluta seriedad y profundidad, por lo que un Procurador capaz es indispensable para que pueda dar respuesta satisfactoria a las demandas de la población. La inseguridad, tanto física como alimentaria deberá alcanzar a ser abordada a su máxima expresión,  así como los altos porcentajes de impunidad, para dar solo algunos ejemplos. A ello, también debe sumarse una serie de acciones de prevención y educación en materia de derechos humanos, que no solo facilite los mecanismos que eviten vulnerar dichas garantías constitucionales, sino que también se continúe un proceso de formación y especialización en escuelas, institutos, centros de capacitación y hasta las mismas universidades, algo que se perdió en los últimos años y cuyos resultados se podrán observar a mediano y largo plazo, pero que deben ser iniciados ahora. Esta capacidad del profesional seleccionado posiciona inicialmente en el liderazgo que debe implantar en una Institución como la del Procurador, en donde hay más de dos mil empleados y funcionarios que esperarán una línea de trabajo significativa. El perfil del equipo de trabajo entonces, se convierte en algo indispensable.

Y en cuanto a la ética, debe decirse que es extraordinariamente subjetiva su calificación, pero que se facilita cuando se conoce o reconoce la conducta que tienen las personas durante su vida, especialmente cuando son figuras públicas o bien que desarrollan sus gestiones en ámbitos profesionales, académicos e inclusive los familiares. La ética constituye el principal garante moral de la función pública, especialmente quien tiene a su cargo un puesto tan importante, y que además realizará juzgamientos de tinte moral para el Estado y sus representantes, por lo que no puede tener tacha o sombra sobre ningún tipo de gestiones o acciones.

Lo que es totalmente impensable, es que políticos, representantes de movimientos sociales o cualquier persona, sin un conocimiento certero de los aspirantes, o pruebas que demuestren una conducta incorrecta, los juzgue previo a asumir el puesto. 

No conozco a los profesionales Palencia y Córdova, pero dentro de la publicidad que se ha tenido de sus  hojas de vida, expresan un conocimiento coherente del tema, aunque se les cuestiona su vinculación a grupos políticos determinados. A Jorge De León lo conozco desde hace muchos años, tanto profesionalmente como dentro de la academia, y de quien no me queda duda llena los requisitos idóneos para este puesto, dada su capacidad y honorabilidad ya demostrada durante su vida, y quien además cuenta con una herencia obligada de respeto a los derechos humanos, por lo que estoy seguro que de llegar a ser electo, dotará de nuevos aires a una Institución que pareciera estuvo dormida por muchos años.