La campaña presidencial estadounidense para definir los candidatos a la Casa Blanca cobró nuevos bríos hoy mientras los candidatos prometieron nuevas iniciativas para impulsar la alicaída economía, previo a una nueva ronda de primarias en el estado de Michigan.
El estado de la región central de EEUU, donde se encuentran los más grandes fabricantes de autos estadounidenses, celebrará sus primarias el martes.
«Francamente, si no podemos solucionar los problemas de Michigan y traer a Michigan de vuelta, lo que vemos allí se va a extender a otras partes del país y nos encontraremos jugando a la sombra de China», dijo el republicano Mitt Romney a CNN.
El ex gobernador de Massachusetts dijo que un escenario de ese tipo era «inaceptable» y clamó por «una política industrial que mantenga fuerte a Estados Unidos y siendo el líder del mundo».
Consultor de administración antes de tener su propia firma de inversiones, Romney espera que su experiencia en negocios le ayude a ganar votos en Michigan, donde su padre fue además gobernador y donde espera revivir su campaña tras las derrotas en Iowa y New Hampshire.
Pero sus rivales republicanos no están dispuestos a cederle terreno. El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, que inesperadamente añadió mitines en Michigan tras una encuesta que lo mostró con posibilidades en el estado, buscó el apoyo de líderes de negocios en Detroit prometiendo nivelar la cancha con los competidores extranjeros y eliminar el impuesto a la renta con un impuesto nacional a las ventas.
«Â¿Qué clase de loco sistema es este que no recompensa el trabajo duro que hace a Estados Unidos maravilloso?», se preguntó.
Huckabee también rindió homenaje a los industriales que sirvieron como un «arsenal de la democracia» en la Segunda Guerra Mundial.
El foco en la economía en la campaña llega en medio de la preocupación de los votantes no sólo de Michigan, sede de una problemática industria automotriz, sino también de un país sumido en una crisis en el mercado inmobiliario y aumentos en el precio de la gasolina.
Un 26% de los demócratas y un 21% de los republicanos piensan que la economía es una prioridad al elegir un candidato, comparado con el 9 y 12% registrado en setiembre.
Entre los demócratas, la primera dama Hillary Clinton propuso un paquete de estímulos de 70 millones de dólares ayer para alivianar los costos de calefacción y ayudar a «miles» de familias amenazadas por ejecuciones de sus viviendas.
A la vez, acusó a su rival Barack Obama de retórica sin acciones concretas, diciendo que cuando las cuentas se amontonan y se está a punto de perderlo todo «lo último que necesitas es más palabrería».
Por su parte Obama ganó el aval de sindicatos en Nevada y el apoyo del ex candidato demócrata John Kerry, entre otros.
Para «reclamar el sueño americano», el senador de Illinois llamó a expandir los créditos fiscales para los propietarios y aliviar la carga impositiva sobre los ingresos medios y jubilados.
Una encuesta de CNN a nivel nacional mostró al veterano de Vietnam John McCain con el 34% de las preferencias entre los republicanos registrados a nivel nacional, más del doble del 13% que tenía el mes pasado.
En el lado demócrata, la encuesta refleja la recuperación de Clinton con un 49% de las preferencias contra un 36% para el senador de Illinois, Obama.
El ex senador John Edwards ocupa un distante tercer puesto con 12%.
El precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, se proclama admirador del ex presidente del gobierno español, José María Aznar, y lo cita a menudo en la campaña electoral como referencia para América Latina y la lucha contra el radicalismo musulmán.
Romney «admira a Aznar y lo considera un líder universal en el combate contra el terrorismo y la lucha por la democracia», explicó a la AFP Alex Burgos, portavoz hispano del ex gobernador de Massachusetts (noreste), que citó al político español en los dos últimos debates televisados de la campaña.
«Comparto la opinión del ex primer ministro español José María Aznar de que deberíamos basarnos en la OTAN para derrotar el radicalismo islámico», subrayó tanto en New Hampshire (noreste) hace una semana como el jueves en Carolina del Sur (sureste), repitiendo un mensaje que también ofreció en varios actos electorales.
El rico republicano, que aspira a ser el candidato de su partido en las presidenciales de noviembre para suceder a George W. Bush, no dudó en adoptar algunas de las ideas de Aznar, pese a no haber tenido hasta ahora la oportunidad de conocer personalmente a ese «fuerte aliado de Estados Unidos», dijo Burgos.
«Uno de los puntos del ex gobernador para combatir el radicalismo islámico es ampliar la alianza entre Estados Unidos, el mundo occidental y los gobiernos moderados del mundo islámico», subrayó el portavoz, antes de precisar que «Romney cree que la estrategia que nos puede ayudar en esta lucha es la que Aznar ha sugerido: utilizar las fuerzas de la OTAN».
Romney, que enfrenta el martes una primaria decisiva en Michigan (norte) tras ser derrotado en Iowa y New Hampshire, también comparte la misma opinión sobre América Latina con el ex presidente del Gobierno español (1996-2004), que ha sido un estrecho aliado de Bush y participó en la invasión de Irak en 2003.
«Los dos se preocupan mucho por la situación en América Latina y tienen la misma pasión de promover la libertad, particularmente respecto a Cuba y Venezuela», aseguró.
«Ambos piensan que América Latina está en una encrucijada, con un camino hacia el totalitarismo y otro hacia una economía de mercado y la libertad», añadió.
De hecho, tanto Aznar como el ex gobernador de Massachusetts criticaron en varias oportunidades al presidente venezolano, Hugo Chávez. Romney denunció, por ejemplo, el «asalto metódico» que, desde su punto de vista, está sufriendo la democracia en el país sudamericano.
El republicano tiene como asesor para América Latina a Roger Noriega, ex jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina (2003-2005) y miembro del conservador instituto American Enterprise Institute (AEI) en Washington, en cuya sede Aznar presentó precisamente en noviembre de 2005 el documento «OTAN: una alianza para la Libertad».
Desde que abandonó el poder, Aznar viaja a menudo a Washington para dar conferencias en la Universidad de Georgetown y en ciertos institutos de la capital como el AEI, sin olvidar algunas visitas a la Casa Blanca para reunirse con su «amigo» Bush.
Tras su victoria en las elecciones de marzo de 2004, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero ordenó el inmediato retiro de Irak de las tropas españolas desplegadas por su predecesor, enfriando las relaciones con el gobierno de Bush.