La elección presidencial de noviembre en se anuncia como la más cara de la historia de Estados Unidos, y los candidatos Barack Obama (demócrata) y John McCain (republicano) tienen en su entorno a misteriosos captadores de fondos profesionales («bundlers») capaces de recolectar sumas fabulosas.
Según el portal independiente especializado OpenSecrets.org, Obama recaudó 339,2 millones de dólares a fines de junio, mientras que McCain reunió 145,5 millones.
Campeón de la recaudación de fondos, Obama afirma disponer de un ejército de pequeños donantes que han aportado a su campaña sumas modestas que no superan los 200 dólares. Pero según un estudio en el New York Times de ayer, un tercio de sus donantes contribuyeron a su campaña con 1 mil dólares y más. Unos 112 millones de dólares fueron recaudados de grandes donantes.
La ley no permite a los particulares aportar sumas superiores a los 2.300 dólares por candidato, pero autoriza a cada equipo a apelar a especialistas en la colecta de fondos («bundlers»), que se encargan de recolectar dinero de los donantes ricos.
En total, Obama dispone de unos 500 «bundlers», con los que mantiene relaciones constantes (llamadas de teléfono regulares, correo, almuerzos en privado…). La mayoría de estos recolectores de fondos excepcionales son responsables de gabinetes jurídicos, trabajan en banca, bienes raíces o la industria del ocio.
El sitio web oficial de Obama precisa que 35 de estos «bundlers» recaudaron más de 500 mil dólares cada uno.
«Esto demuestra que es importante disponer de un entramado de recolectores de fondos que bata la campaña por uno», estima Sheila Krumholz, directora del Center for Responsive Politics que gestiona el portal OpenSecrets.org.
Entre los «bundlers» que han recaudado más de medio millón de dólares para Obama figuran Jeffrey Katzenberg, cofundador de los estudios DreamWorks; y Robert Wolf, alto cargo de la banca UBS Investment.
La campaña de Obama afirma no aceptar dinero procedente de los lobistas (grupos de presión), aunque algunos de sus «bundlers» proceden de sectores que mantienen influyentes actividades lobistas en Washington, como es el caso de Kenneth Griffin, que recaudó más de 50 mil dólares y dirige el fondo financiero Citadel Investment, que el año pasado presionó en Washington contra el aumento de las tasas sobre los «hedge funds», fondos especulativos.
Obama votó a favor del aumento de tasas sobre estos fondos. Griffin, como otros «bundlers» de la campaña de Obama, también donó dinero al bando republicano.