La caí­da de ingresos fiscales amenaza estabilidad social


La evasión fiscal podrí­a afectar los programas sociales de los paí­ses de Centroamérica. En la gráfica, empleados de la SAT de Guatemala suspendieron el servicio en una gasolinera por evasión de ejercicios fiscales. FOTO LA HORA: ARCHIVO

La crisis económica amenaza con pasar una fuerte factura a los paí­ses centroamericanos que han visto en el último año caer en forma alarmante sus ingresos fiscales, dejando con menos recursos a los gobiernos, que tendrán que endeudarse fuertemente para evitar el colapso social y económico.


Hasta mayo, la recaudación tributaria habí­a caí­do en Costa Rica y en Guatemala 17,6% y 17,2%, respectivamente, 13,5% en El Salvador hasta abril, mientras que hasta marzo habí­a subido en Panamá y Nicaragua 12,8% y 1,5% respectivamente, según el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), un organismo independiente.

Sin embargo los gastos habí­an crecido en esos mismos periodos en Costa Rica 14,7%, en Guatemala 6,6%, 10,5% en El Salvador, 20,2% en Nicaragua y 9,4% en Panamá.

Las primeras consecuencias de esta caí­da de la recaudación fiscal no se harán esperar en una región donde paí­ses como Honduras y Nicaragua dependen de la cooperación internacional para redondear los presupuestos.

«Para octubre» Costa Rica y Guatemala tendrán que pedir prestado para pagar los salarios de los empleados públicos, alertó Fernando Cabrera, director del ICEFI.

«Ni qué hablar de Nicaragua y Honduras que están en una situación realmente dramática», dijo a la AFP.

Por el momento, «el que tiene una situación un poco más optimista es El Salvador, pero igual estamos hablando de un déficit fiscal del 5% del PIB», explicó.

Estos agujeros fiscales repercutirán en la inversión pública y ponen presión sobre el gasto social en un momento en que ambos necesitan expandirse.

«Los gobiernos pueden verse tentados a recortar fondos en lo social para poder lograr cierto equilibrio fiscal mí­nimo o endeudarse, lo que plantea preguntas de sostenibilidad de medio y largo plazo por los niveles de tributación tan bajos que tiene Centroamérica», alerta Carrera.

Y endeudarse en estos momentos de sequí­a de créditos por la crisis financiera significa que las condiciones para éste y el próximo años se presentan «dramáticas» para estos pequeños paí­ses, que van a ver su crecimiento económico caer estrepitosamente.

La CEPAL acaba de revisar sus proyecciones a la baja para toda la región situando a Costa Rica a la cabeza, con un crecimiento negativo de -3%, seguido de Honduras -2,5%, El Salvador -2%, y Guatemala y Nicaragua con -1%. El único que se salva es Panamá que crecerá 2,5%.

Si se toma la morosidad en el pago de los créditos como el termómetro de la realidad económica, Honduras es el paí­s que peor lo está pasando, con un í­ndice de morosidad de 6%, casi el doble que el resto, alerta por su parte Jonathan Menkos, uno de los economistas del ICEFI, con sede en Guatemala.

«No se puede asociar con la crisis polí­tica actual, pero se puede decir que la crisis puede contribuir a deteriorar la situación», dijo a la AFP con motivo de la presentación en San José del informe «La educación y salud en Centroamérica. Una mirada desde los derechos humanos».

No se ve una salida fácil a esta crisis, por lo menos a corto plazo, entre otras cosas, porque una solución pasarí­a por subir los impuestos, para lo que se necesitarí­an pactos fiscales y superar las resistencias, sobre todo de las élites económicas dominantes.

Asimismo habrí­a que cambiar la composición de la carga tributaria que reposa en 70% de los impuestos indirectos -con lo que en cuanto cae el consumo cae la recaudación- y grava sobre todo a los que menos tienen, y no en los directos como en los paí­ses desarrollados, recuerda Menkel.