La bolsa de Nueva York salió reforzada por el «test de resistencia» de las autoridades estadounidenses a los bancos y la publicación de indicadores importantes; Wall Street se prepara ahora para una pausa durante la semana que viene, mientras sigue atenta a las señales de la economía.
«Pasamos los test de resistencia, pasamos los datos del desempleo, ahora necesitamos respirar y pienso que es lo que va a hacer el mercado», anunció Marc Pado, de Cantor Fitzgerald.
Durante la semana pasada, el principal índice de Wall Street, el Dow Jones, progresó de 4.4% para terminar a 8.574,65 puntos, su nivel de cierre más alto desde el 9 de enero. De este modo subió casi un 30% en las ocho últimas semanas.
El Nasdaq, el índice tecnológico, subió en un 1,1% a 1.739,00 puntos y el índice Standard & Poor»s 500, de amplia composición con importantes índices financieros, subió en un 5,9% a 929,23 puntos.
Estos dos últimos índices evolucionan por encima de sus niveles del 31 de diciembre.
El mercado reaccionó positivamente a los resultados de los «test de resistencia» impuestos a los 19 mayores bancos del país por las autoridades para juzgar su solidez frente a una eventual degradación de la coyuntura.
Los poderes públicos le exigieron a diez bancos que obtuvieran 75.000 millones de dólares de capitalización, algo que los analistas consideran posible.
El índice S&P de los valores bancarios subió en un 33,7% durante la semana.
«Al parecer, los bancos podrán captar fondos haciendo llamamientos al sector privado sin necesitar nuevos fondos públicos, tienen suficientes capitales para atravesar la tempestad», subrayó Marc Pado.
Si se añade que en su conjunto los indicadores económicos salen mejor parados de lo previsto «esto muestra que la economía tocó fondo», estimó.
«Esto no quiere decir que tengamos un crecimiento positivo en el segundo trimestre, pero sí que tenemos más posibilidades en el tercer trimestre y eso es lo que anticipa el mercado», explicó.
El indicador más sensible, las cifras mensuales del desempleo, siguieron mostrando una degradación de la actividad que hizo subir el desempleo al 8,9%, su nivel más alto desde 1983. Pero el número de pérdidas de empleo de la primera economía mundial (539.000 en abril) fue menos elevado de lo esperado y estuvo a su nivel más bajo desde noviembre.
En el sector inmobiliario, en crisis desde hace dos años en Estados Unidos, las promesas de venta de viviendas y los gastos de construcción reservaron una sorpresa agradable.
«A partir de ahora vemos señales de que se ralentiza el declive del empleo, que las ventas de viviendas y las reservas de casas sin vender se estabilizan y que la situación de los mercados de crédito sigue mejorando», revela Frederic Dickson, de DA Davidson, quien recuerda que se trata de las «tres grandes variables económicas que influyen en el ánimo de los inversores».
Pero «es importante que las primeras señales de estabilización empiecen a transformarse en señales de reactivación», advierte Gregory Volokhine, de Meeschaert New York.
Los indicadores más seguidos la semana próxima seran las cifras de la venta minorista el miércoles, y el viernes la producción industrial, con los índices Empire State de la actividad industrial en Nueva York, así como la confianza de los consumidores medida por la Universidad de Michigan.
El mercado de obligaciones volvió a retroceder. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años, que evoluciona en sentido inverso a los precios, subió a 3,293%, contra 3,174% el viernes pasado. El bono a 30 años subió a 4,274% contra 4,088% una semana antes.
Los precios del petróleo subieron a su mayor nivel en seis meses ayer en Nueva York y Londres, luego de datos de empleo en Estados Unidos mejores que lo previsto, que refuerzan la idea de una próxima recuperación de la economía.
En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del «light sweet crude» negociado en EE.UU.) para entrega en junio terminó en 58,63 dólares, en alza de 1,92 dólares en relación al cierre del jueves, luego de alcanzar en sesión 58,69 dólares, su nivel más alto desde mediados de noviembre. En la semana subió 10,2%.
En el InterContinental Exchange de Londres, el barril de Brent del mar del Norte con igual vencimiento, ganó 1,67 dólares, terminando en 58,14 dólares, luego de subir hasta 58,30 dólares.
«Los precios de la energía parecen desafiar la gravedad», comentó Phil Flynn, de Alaron Trading.
«Es un bloqueo financiero que no refleja la realidad del mercado», concordó Antoine Halff, de la casa de corretajes Newedge Group.
«El aumento está ligado a una recuperación del optimismo por parte de los fondos de inversión, que volvieron con fuerza hacia la energía, con la estrategia de pegarse a los mercados bursátiles», explicó.
Desde hace varias semanas, los precios del petróleo siguen la evolución de las bolsas, a las que se atribuye la capacidad de anticipar la recuperación económica y en consecuencia la de la demanda de petróleo.