La bienvenida al nuevo sol


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El día de ayer a lo largo y ancho de Guatemala se despidió al Abuelo Sol, aquel que durante 5,200 años nos acompañó y terminó su viaje desapareciendo en el horizonte de Yaxhá, marcando el fin de la cuenta larga y la llegada del nuevo Baktún.

La trascendencia del evento y el enorme significado que conlleva debe hacernos reflexionar sobre las oportunidades que tenemos como país y los retos que nos aguardan para que se consolide este incipiente Estado que es Guatemala.

Juan Antonio Mazariegos G.


Todos los diarios amanecieron hoy  con el llamado que hacían Abuelos y Sacerdotes mayas pidiendo equidad y reconocimiento para los pueblos indígenas, sin duda un llamado loable que debe ser entendido y atendido en el contexto de una Nación, en donde la riqueza de la misma se basa en su gente, su historia, cultura  y sus tradiciones. Ahora bien, esta Nación y su riqueza suma y debe de ser valorada por su gente, historia, cultura y tradiciones  maya, mestiza, criolla, xinca, garífuna y de cualquier otra índole, denominación o estirpe que venga a enriquecer ese arcoíris de razas y colores con el que tenemos la suerte de contar en Guatemala. Una nueva era empieza, mi visión de la misma es la de un Estado guatemalteco consolidado, en el que no haya necesidad de invocar razas, estirpes  o descendencias para tener derecho a aquello a lo que todos tenemos derecho por el simple hecho de ser guatemaltecos. La diversidad nos puede hacer fuertes o hacer débiles, la suerte que tenemos de contar con este crisol de razas debe enfocarse en cimentar el orgullo de ser guatemaltecos por encima de cualquier otro personal o de estirpe  y que las diferencias no nos separen si no nos hagan sentir orgullosos de haber nacido en este país.

Sin duda los retos son enormes y sin duda mucho debemos andar antes de pensar siquiera en que las oportunidades están ahí por igual para todos, sin embargo, el norte debe de ser la consolidación del Estado de Guatemala, la base, nuestra gente, la tenemos y la equidad que se demanda para todos debe existir, pero impulsada por las oportunidades que otorga el desarrollo personal a través de la educación y la superación de la persona. Existe el enorme peligro de buscar la equidad en legislar y compensar a través de leyes y reglamentos que busquen igualar aquello que luego las mismas personas no pueden mantener por la inexistencia de bases distintas a leyes que simplemente resultan ser las culpables de todos los males de los hombres.

Una nueva era ha comenzado, la oportunidad la tenemos, si vemos hacia el pasado puede que nos quedemos con la impresión de ser un pueblo experto en dejar pasar las oportunidades, veamos hacia el futuro y tratemos de hacer que la nueva cuenta larga marque un camino distinto para todos, bajo un mismo país y donde las diferencias nos unan y nos potencien. Tocará a otros hacer el balance para saber si lo hicimos bien o no, en unos 5,200 años, a Nosotros corresponde dejar bien asentados los cimientos de esta nueva era.