La Bala


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“El martillo impacta la aguja. La explosión de la pólvora con fuerza empuja. Movimiento de rotación y traslación. Sale la bala arrojada fuera del cañón con un objetivo directo, la bala pasea segura y firme durante su trayecto. Hiriendo de muerte al viento, más rápida que el tiempo defendiendo cualquier argumento. No le importa si su destino es violento. Va tranquila, la bala, no tiene sentimientos. Como un secreto que no quieres escuchar la bala va diciéndolo todo sin hablar. Sin levantar sospecha, asegura su matanza. Por eso tiene llena de plomo su panza para llegar a su presa no necesita ojos. Y más cuando el camino se lo traza un infrarrojo, la bala nunca se da por vencida. Si no mata hoy, por lo menos deja una herida.Luego de su salida no habrá detenida. Obedece a su patrón una sola vez en su vida…”.

Juan Antonio Mazariegos G.


Acompañado de un ritmo cadencioso y pegajoso, el grupo musical Calle 13 ha vuelto canción y éxito musical la letra que acabo de transcribir. Por supuesto se puede ignorar, bailar o tararear, incluso se puede apreciar el ritmo, el gusto musical o las imagines artísticas de un video en el que seres humanos se desploman cuando la bala alcanza ¨su objetivo directo¨, realmente el grupo Calle 13, no tiene, a mi juicio, ninguna responsabilidad en la violencia, ellos simplemente, como parte de una sociedad, describen con su música y letra la terrible realidad en la que vivimos en la mayoría de las sociedades latinoamericanas. El problema es que el impacto de las balas es tal que ya perdió su trascendencia en nuestra vida cotidiana y su efecto solo nos sorprende cuando hay más de cinco muertos al día o se dio un crimen con saña o en contra de una persona pública, de lo contrario, impávidos como vivimos, nos pasamos a la sección de Economía o Deportes a buscar algo que quizás ahí si nos pueda sorprender.
     
        Un padre muerto frente a su hijo por una discusión de tráfico, un empresario del transporte asesinado durante el día en medio de una calle transitada, estadísticas de mujeres y niños asesinados duran uno o dos días en los titulares y luego pasan a páginas posteriores hasta que desaparecen en el anonimato colectivo quedando solo presentes en sus seres queridos y familiares quienes se convierten en una interminable suma de víctimas colaterales de la bala.
     
      Es indispensable y urgente que las autoridades persigan y castiguen a quienes jalan del gatillo, tanto como a quienes les pagan para hacerlo, cada crimen que no tiene castigo, es un paso atrás en el estado de Derecho y una vuelta más a la rosca de la desesperanza de la población que se siente impotente ante tantos hechos de violencia cuyos responsables jamás son castigados.
     
      No sé, si a nuestras autoridades policiales, del Ministerio Público o del Organismo Judicial les guste la música, a mí en lo personal esta canción cuando menos no me agrada, quizás porque no hay que ver el video para entenderla.
     
      ”Hay poco dinero, pero hay muchas balas. Hay poca comida, pero hay muchas balas. Hay poca gente buena, por eso hay muchas balas Cuidao’ que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)”.