La arena polí­tica


La campaña polí­tica está abierta y declarada, aunque se traten de disfrazar los mensajes mediante la supresión del llamado directo a votar por tal o cual candidato. De hecho, todos los aspirantes están realizando labores de proselitismo, aunque adopten algunas formas que pretenden, sutilmente, eliminar el uso de palabras concretas que puedan dar lugar a una multa, ridí­cula por cierto, por hacer campaña anticipadamente.


El Tribunal Supremo Electoral ha admitido que no tiene facultades para hacer otra cosa que multar con el equivalente a ciento cincuenta dólares a los partidos que se burlen de la normativa legal y es sabido que esas agrupaciones tampoco recibirán una sanción del electorado, por lo que todos se tienen que lanzar al agua para no perder la oportunidad de mantenerse a distancia razonable de los dos que la opinión pública retrata como principales aspirantes.

Tanto el oficialismo como el Partido Patriota muestran poco recato en su proceder y de hecho marcan la pauta para que otras agrupaciones sigan el pernicioso ejemplo de irrespeto a la ley. Sobre todo tomando en cuenta que todos los partidos que tienen representación parlamentaria podrí­an, si tuvieran un ápice de decencia, promover los cambios a la ley para permitir la actividad polí­tica de manera permanente, como debe ser en paí­ses que tienen tan escasa cultura de participación polí­tica.

Lo que pasa es que meterle mano a la Ley Electoral y de Partidos Polí­ticos obligarí­a a discutir, por lo menos, el tema del financiamiento de los partidos y eso es algo que los diputados que los representan no están dispuestos a hacer porque les resulta muy cómodo ese limbo en el que se permite que los candidatos le vendan su alma al diablo, porque es mucho más fácil hacer que las campañas dependan de los recursos económicos que de verdadera organización partidaria.

A menos de un año de las elecciones generales del año próximo, nadie puede poner en duda que ya estamos en campaña abierta y el partido que decida esperar a la convocatoria, se dará cuenta que lleva meses de retraso con respecto a la UNE y los Patriotas, además de los otros que ya realizan abierta campaña mediante anuncios en los medios, vallas y con el proselitismo directo en los distintos municipios del paí­s. No hay dí­a de Dios en que no se escuche en la radio la voz de Pérez Molina ni dí­a en que la esposa del Presidente no lo represente entregando la ayuda de los programas de cohesión social. Todo eso es campaña anticipada, por mucho que se quiera disfrazar, y nadie dará un paso atrás hasta que llegue la convocatoria. La ley, al fin y al cabo, está hecha para ser violada.