La Antigua en ruinas y arruinada


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Quien tenga curiosidad y tiempo, en la Hemeroteca Nacional encontrará algunos comentarios que en la década del 70 escribí en El Gráfico, sobre la migración de gringos a La Antigua y que tuvieron respuestas un tanto controversiales de dos grandes del periodismo de la época, Clemente Marroquín Rojas y Ramón Blanco, este último, como zacapaneco visitador frecuente del Club Americano mostraba su molestia por ese comentario que titulé “GUAT JAPEN IN ANTIGUA”, lo cual no hubiera agradado a los pulcros correctores de La Hora que no les parecen estas distorsiones al idioma inglés que las realizo por joder y nada más.

Héctor Luna Troccoli


En cuatro artículos, alertaba que los gringos estaban comprando propiedades a diestra y siniestra en mi tierra y que llegaría el momento en que necesitaríamos pasaporte para ingresar a ella. Actualmente se calcula que el 40% de las propiedades está en manos de los extranjeros, y alrededor de un 28 % en manos de capitalistas nacionales que por ser la “moda” compraron casas en los condominios que han proliferado o en el Centro Histórico, según su suerte y su pisto.

 El sábado pasado fui a una boda y posteriormente decidimos ir a cenar a un restaurante y buscamos lugares que yo no conozco y tres de ellos estaban cerrando sus puertas a las 21:00 horas y finalmente encontramos abierto uno en donde nos advirtieron que a las 23:00 horas cerraban. Tal situación se debía a la enorme delincuencia que ha aumentado en más de un 100 % en los últimos tres años de mano dura, al trasladarse las maras desalojadas de la capital, a esa ciudad que algunos se llenan la boca con que es monumento de no sé qué y patrimonio de no sé cuánto, pero que, literalmente la estamos convirtiendo en una ciudad en ruinas y arruinada, a la cual amo mucho por ser cuna de mis ancestros y mía.

 Aparte de la delincuencia migrante, desde el viernes se empieza a saturar de “hijitos de papi”, con lujosos carros, armados y borrachos hasta el copete que pasan loqueando en carreras estúpidas, disparando al aire y contribuyendo a crear más temor que de por sí los mareros ya se encargan de ello, al asaltar impunemente hasta cuatro y cinco comercios en una sola cuadra, fuera de que cobran extorsiones a diestra y siniestra sin que la autoridá (así como lo puse), se vea por algún lado, más que paseando en vehículos de la PNC, pero sin animarse a actuar. Incluso, se ha llegado al colmo de robos en el cementerio por lo que restos de mis queridos antepasados y los del señor Presidente de la República podrían ser profanados.

Pero eso es solo parte del problema. Como no existe Concejo municipal, ni consejo de protección a La Antigua, mas una ley que no se aplica y que se emitió en la década del 60 “porque a La Antigua la queremos mucho”, el ornato de la ciudad es pésimo, el cuidado de los monumentos se siguen arruinando pese a que desde hace siglos son ruinas turísticas e históricas, no existen adecuados servicios municipales, no se pueden tomar decisiones hasta que los inútiles y negligentes magistrados del tribunal electoral digan quienes integran el Consejo.

 Desde la década del 70 intuí que mi querida Antigua iba a un profundo hoyo y los gringos y ricachones que viven allí serán los primeros en largarse cuando la cosa se ponga más fregada y los antigüeños tendrán que seguir en una ciudad de lástima, como las que narra Juan Rulfo. Recuerdo que en esa medio trifulca con don Ramón y don Clemente, el Director de La Hora le echaba la culpa de lo que empezaba a pasar, a los propios guatemaltecos, pero si viera las cosas ahora comprobaría que son los guatemaltecos con “autoridá” los que se pasan a La Antigua por el arco del triunfo, incluso el MP, que si bien metió al bote al exalcalde Vivar y parte de sus cómplices, faltan dos exalcaldes que están disfrutando de los fondos municipales que en su tiempo se robaron.

 Y el vandalismo de los fines de semana, en las propias narices de la policía terminará cuando los “papis” vuelvan a otro lugar más tranquilo pues si la “casita”, les costó unos cuantos millones, no importa, que para eso hay pisto y aunque los comerciantes de todo tipo pataleen, La Antigua solo se levantará cuando terminen las pajas de que es patrimonio de la humanidad y no una ciudad, que para mí, solo debía ser de los antigüeños… si se pudiera.