La adjudicación en la licitación abierta de energía


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El día de ayer fue publicado por diversos medios de prensa que dentro de la licitación abierta PEG 1-2010, para contratar potencia y energía eléctrica se habían adjudicado casi 210 megavatios (209.9 mw), de los 800 que originalmente habían sido promovidos dentro de la referida licitación, conjuntamente presentada por las distribuidoras Deocsa, Deorsa y la Empresa Eléctrica de Guatemala, EEGSA.

Juan Antonio Mazariegos G.


Es importante señalar que el objetivo de la licitación era la contratación de  potencia garantizada hasta por 800 megavatios y que a dicha convocatoria habían acudido más de 30 empresas, propietarias de centrales de generación existentes y nuevas (proyectos a partir de 2010) con una oferta superior a los 1500 megavatios de generación, a través de tecnologías de generación con base en  recursos renovables y no renovables. Los contratos que se ofrecían eran por un plazo de hasta 15 años y de conformidad con las bases de licitación pretendían llevar precios de compra mejores que beneficiaran a los usuarios finales.  Sin duda la licitación abierta se constituía, dados los parámetros expuestos, en un mecanismo adecuado para impulsar y transformar la matriz energética de Guatemala, sin embargo la licitación concluyó con la no adjudicación de la totalidad de la oferta presentada y sin que se adjudicara la misma, hasta donde se conocen las noticias el día de hoy, a ninguna generadora  con base en energía renovable distinta a la hídrica. Si bien es cierto el presidente de la Comisión Nacional de Energía, ingeniero Carlos Colom, calificó de exitosa la adjudicación relacionada, me parece importante resaltar que la demanda insatisfecha de consumo de energía eléctrica en nuestro país y los costos sujetos a la producción de la misma, ligados permanentemente a la fluctuación del precio mundial de los combustibles,  nos colocan como pequeño país consumidor de energía que somos,  en una posición de debilidad y exposición que  hacen indispensable que tal y como fue anunciado, se realice una nueva licitación que ajuste sus bases y permita la adjudicación del restante de los 800 megavatios que no fueron adjudicados en la presente licitación. Por supuesto, esta readecuación de bases debe de hacerse en respeto a aquellos oferentes que ya fueron favorecidos y que optaron y ganaron la licitación, en las condiciones en las que todos competían originalmente,  de tal manera que la nueva licitación acoja a los que ya presentaron ofertas, permitiendo que las mismas se ajusten en precio y condiciones técnicas para poder adjudicar los restantes megavatios. Es importante señalar también que buena parte de los generadores del mercado se abstuvieron de participar, sin duda en un afán de tomar las posiciones de riesgo que ofrece el no estar sujetos a estos contratos de largo plazo y poco precio, una posición válida también según los riesgos que se quieran tomar. Lo importante al final del día es que se han dado pasos correctos; no son suficientes, es cierto,  pero el interés se despertó y Guatemala debe seguir el camino de convertirse en un país autosuficiente en la producción de energía.